domingo, 8 de marzo de 2009

Aunque es de noche (poesía Eucarística de San Juan de la Cruz)


Qué bien sé yo la fonte que mane y corre,
aunque es de noche.


Aquella eterna fonte está escondida,
que bien sé yo do tiene su manida,
aunque es de noche.

Su origen no lo sé, pues no le tiene,
mas sé que todo origen de ella tiene,
aunque es de noche.

Sé que no puede ser cosa tan bella,
y que cielos y tierra beben de ella,
aunque es de noche.

Bien sé que suelo en ella no se halla,
y que ninguno puede vadealla,
aunque es de noche.

Su claridad nunca es oscurecida,
y sé que toda luz de ella es venida,
aunque es de noche.

Sé ser tan caudalosos sus corrientes.
que infiernos, cielos riegan y las gentes,
aunque es de noche.

El corriente que nace de esta fuente
bien sé que es tan capaz y omnipotente,
aunque es de noche.

El corriente que de estas dos procede
sé que ninguna de ellas le precede,
aunque es de noche.

Aquesta eterna fonte está escondida
en este vivo pan por darnos vida,
aunque es de noche.

Aquí se está llamando a las criaturas,
y de esta agua se hartan, aunque a oscuras
porque es de noche.

Aquesta viva fuente que deseo,
en este pan de vida yo la veo,
aunque es de noche.

San Juan de la Cruz

sábado, 7 de marzo de 2009

Meditación sobre la soledad (del Hermano Rafael)


11 de diciembre 1936 – viernes - a sus 25 años
Mi cuaderno
“Soledad”

Soledad… cuántas cosas se le ocurren a mi alma a propósito de esa palabra, y qué difícil es expresar la alegría de la soledad al que algunas veces tantas lágrimas le ha costado.

Sin embargo, qué alegre es estar solo con Dios… Qué paz tan grande se respira cuando nos vemos solos…, solos el alma y Dios. Qué caminos tan distintos lleva el mundo, y lleva Cristo. El mundo se busca a sí mismo y a sí mismo se encuentra. El alma que no busca a Dios, busca a otras almas, y si no las halla llora su soledad… Tristes lágrimas que amargan el corazón y no dan consuelo.

Pero el corazón que busca a Cristo ama la soledad de todo y de todos, pues es en esa misma soledad donde Jesús se muestra. Es en esa soledad donde busca a las almas; ahí las lleva a veces a costa de dolores y de sacrificios.

Dios es egoísta y no permite a sus amigos busquen otro consuelo que no sea El… Al principio los engaña con el consuelo de los hombres, mas llega un momento en que los hombres no dan más, y lo que dan es poco y al alma no le basta… Quizás lágrimas, quizás desengaños y desilusiones… ¿Qué importa? Dios lo hace, la cuestión es seguir, y si el alma sigue, se encuentra sola… ¡¡Misericordia infinita de Dios!!

Es precisamente sola donde Él la quiere. Cuánto cuesta subir esa pequeña pendiente, en la que se van dejando tantas ilusiones, a veces afectos, a veces parece que pedazos del alma entera… ¡Cuesta, Señor! ¡cuesta a veces acompañarte a esas soledades del espíritu y del cuerpo adonde quieres llevarnos!

Día tras día Jesús va haciendo su obra en el corazón de sus amigos… Paso a paso va arrancando, a veces suavemente, a veces de un golpe, tantas y tantas cosas que atan el alma a la tierra y a las criaturas…

Dejemos hacerle a Él… Él es el dueño de todo. Y efectivamente, si Dios nos quiere para sí, irremisiblemente nos llevará a la soledad, y allí nos hablará al corazón (Oseas) ¡Qué grande es Dios! ¡Qué bien hace las cosas!

Lo que al principio tanto nos cuesta, lo que tantas lágrimas nos ha hecho derramar… ¡Bendita soledad con Cristo! Es nuestro mayor consuelo en la tierra.

En esa soledad goza el alma del enorme consuelo de saberse sola de Dios. En esa soledad ama a Jesús con todas sus fuerzas, ríe con Él y llora con Él… ¿Qué más quiere? ¿Qué pueden dar los hombres? Que divina escuela es la soledad para aprender a conocer a Dios y para no esperar nada del mundo.

Bendita soledad que nos acerca a Dios y nos desprende de las criaturas. Aprendamos ahí, a acompañar a Jesús en la Cruz, y después a María, cuya alma más en el cielo que en la tierra, después de muerto su hijo nos enseña su soledad y nos invita a comprarla.

¡¡Qué grande es la misericordia de Dios!!

Qué engañados estábamos cuando creíamos que la soledad era cruz. Qué ceguera tan grande es buscar a Dios entre consuelos humanos. Bien es verdad que cuando Él quiere se manifiesta a través de mil modos y maneras…, es cierto, más siempre es a través del consuelo; es un paisaje con niebla. Es cierto que es Dios, pero está detrás…, detrás de nuestros sentidos, de nuestros sentimientos, de nuestras ilusiones…, detrás de las criaturas a las que vamos a buscar lo primero.

Dios se manifiesta al alma a través de todo eso y es una imagen suya, efectivamente, pero sin contornos, confusa, imprecisa… Es un paisaje con niebla… El paisaje está pero la niebla le desdibuja y lo primero que se ve es la niebla.

Dios está en todo, pero ese todo no es Dios. Las almas acostumbradas a ver al Criador en los más pequeños detalles de la creación, en las maravillas de la naturaleza, en la armonía del “introito” de una Misa o en el corazón de un hombre, qué duda cabe, de que gozan de Dios, y que Dios se vale de todo eso, para, muchas veces, despertar a un alma dormida.

Que efectivamente el alma ve a Dios, nadie lo duda; mas es de una manera imperfecta, pues antes de llegar al paisaje, su vista se ha detenido en la niebla…, bien sea un insecto o el sol, un trozo de música o la grandiosidad de un corazón.

Qué claramente se llega a ver, que es en la soledad de todo, donde de veras se conoce a Dios. Qué gran misericordia es la suya, cuando haciéndonos saltar por encima de todo lo criado, nos coloca en esa llanura inmensa, sin piedras ni árboles, sin cielo ni estrellas… En esa llanura que no tiene fin, donde no hay colores, donde no hay ni hombres, donde no hay nada que al alma distraiga de Dios.

Infinita bondad del Eterno, que sin merecerlo, nos coloca en esas regiones de las soledades para allí hablarnos al corazón.

Infinita paciencia la de Dios, que día tras día, noche tras noche, va persiguiendo a las almas, a pesar de las caídas de éstas, a pesar de las ingratitudes y los egoísmos, a pesar de los obstáculos que continuamente le ponemos, a pesar de escondernos muchas veces, no a su castigo, sino, vergüenza decirlo…, a su gracia.

Cómo se ensancha el alma, cuando medito aquellas divinas canciones de san Juan de la Cruz, que una de ellas dice:

“En la soledad vivía
y en la soledad ha puesto ya su nido”
(San Juan de la cruz, Cántico Espiritual 35,2)

El místico doctor, en sus anotaciones a la canción, supone al alma que ya vivía en su soledad, y que Dios, contento de esta soledad, ha puesto en ella su nido. Alma generosa la del carmelita que fue buscando a Dios en la soledad de todo; no así la mía que fue lo contrario, que es llevada de la mano del Altísimo a todas partes, y muchas veces no de buen grado, sino a rastras.

¡Misericordia infinita de Dios! ¿Qué he hecho yo, para que así me trates?

Mas ya todo acabó. Seré generoso. Seré dócil; me lleves donde me lleves, amaré lo que Tú ames, incluso el vivir, si ése es tu deseo.

Me abismaré en esa soledad del espíritu y del cuerpo para que en ella, como dice la canción, hagamos nido de amores divinos; en ella me trates, me ilustres, me guíes para que en esa senda de la vida por el mundo, no me pierda y me extravíe.

Condúceme, Señor, por ese camino de soledades, que es el seguro, pues al no haber otros que lo crucen y siendo Tú el guía ¿qué hay que temer?

En la Trapa de San Isidro, un frailecillo…, menos aún, un simple oblato, pasa por el sendero de la vida monástica, con el corazón loco de alegría en su soledad, y con los labios sellados por el silencio, pero siempre mascullando, o una canción o algún cantar, y el que ahora le toca, es la canción del fraile de Hontiveros, el hermano de Teresa:

En la soledad vivía
y en la soledad ha puesto su nido,
y en la soledad la guía
a solas su querido,
también en soledad de amor herido…
(San Juan de la Cruz, Cántico Espiritual 35,2)

Dios y mi alma (del Hermano Rafael)



7 de marzo de 1938.

Con qué facilidad juzga el mundo, y con cuánta facilidad también se equívoca. Para mi familia es la cosa más natural que yo esté en la Trapa.

Mis hermanos, llevados del cariño, desean mi felicidad. Han visto, mientras he estado en el mundo, mis deseos de vivir y morir trapense... Ahora que ya vivo en el monasterio, dicen..., que Dios te ayude, por fin vives en tu centro, ojalá no tengas que volver a salir..., eres feliz en el convento, el mundo no es para ti.

Estas y otras razones se hace mi familia.

Es natural..., ignoran mi vocación.

Si el mundo supiera el martirio continuo que es mi vida... Si mi familia supiera que mi centro no es la Trapa, ni el mundo, ni ninguna criatura, sino que es Dios, y Dios crucificado...

Mi vocación es sufrir, sufrir en silencio por el mundo entero; inmolarme junto a Jesús por los pecados de mis hermanos, los sacerdotes, los misioneros, por las necesidades de la Iglesia, por los pecados del mundo, las necesidades de mi familia, a la que quiero ver, no en la abundancia de la tierra, sino muy cerca de Dios.

¡Ah!, si el mundo supiera lo que es mi vocación en la Trapa... Si supieran ver la cruz detrás de una pacífica sonrisa; si supieran ver las enormes luchas detrás de la paz conventual... Pero no, eso no deben verlo... Sólo Dios. Bien está así.

Esto no son quejas, ni amargura..., todo lo contrario. Mis ansias de cruz no disminuyen. Mi mayor alegría es vivir ignorado. Mi vocación la comprendo y en ella a Dios bendigo cuando de todo corazón la abrazo... Qué dulce es sufrir por Jesús y sólo por Él y sus intereses.

La Trapa mi centro, dice el mundo..., qué paradoja. Mi centro es Jesús, es su Cruz... La Trapa no me importa nada..., y si Dios me manifestara otro sitio donde sufriera más, y El me lo pidiese, allí me iría con los ojos cerrados.

Yo no me entiendo a veces. Soy absolutamente feliz en la Trapa, porque en ella soy absolutamente desgraciado.

No cambiaría mis penas, por todo el oro del mundo, y al mismo tiempo, lloro mis tribulaciones y desconsuelos, como si con ellos no pudiera vivir.

Deseo con ansia la muerte por dejar de sufrir, y a veces no quisiera dejar de sufrir ni aun después de muerto.

Estoy loco, chiflado, no sé lo que me pasa. En algunos momentos sólo en la oración a los pies de la Cruz de Jesús, y al lado de María, tengo sosiego.

Que Él me ayude. Así sea.

viernes, 6 de marzo de 2009

20. Madre hoy quiero hablarte una vez mas (con acordes)



Sol- Re - Mim
Madre, hoy quiero hablarte una vez más,
Sim- Do- Re
estar cerca de tu corazón, junto a vos.
Y quiero contarte que ya estoy
en la lucha diaria por lograr la santidad.

Do - Re - Sol
Quiero que Tú me vayas guiando por ese
Sim - Mim - Dom
camino que escogí, ser como el Padre.
Sol - Re - Mim
Pero tengo miedo de caer y en la oscuridad
Sim- Do - Re
no ver. Pero, Madre, Tú estarás allí.

El mal va dejando huellas tras de sí,
pero el joven quiere construir un mundo
nuevo, donde el hombre tenga que luchar
para que Cristo pueda reinar junto al Padre.

Ser respuesta para el mundo es la misión,
y yo, Madre, me consagro a vos, por entero.
Sos la reina de mi corazón,
Madre, humilde esclava del Señor,
hazme fuerte en la alianza de amor.

jueves, 5 de marzo de 2009

19. María, música de Dios (con acordes)



Sol -Re -Do -Re- Sol
Me quedé sin voz con que cantar
Mim- Lam- Do -Re
y mi alma vacía dormida se quedaba.

Y pensé para mi: «Me pondré en sus manos,
manos de Madre, me dejaré en su amor».

(Mi 7)- La- Fa#m- Re- Mi- La
Y tu María, hazme música de Dios
Fa#-m - Re- Mi- La
y tu María, anima tu las fuerzas
Fa#m- Re- Mi- Re- La
de mi alma, Aleluya, Amén.

María, acompaña tú mi caminar,
yo solo no puedo, ayúdame a andar.
Y pensé para mi: «Me pondré en sus manos,
manos de Madre, me dejaré en su amor».

martes, 3 de marzo de 2009

Del Hermano Rafael: "Delante del sagrario"


"Delante del Sagrario: Señor, no sé qué hago aquí… Nada, pues nada sé hacer… Quisiera rezar… No sé, pero no importa… No rezo porque no sé. Señor, no sé qué hago aquí, Pero estoy contigo… Me basta, y yo sé que estás aquí, delante de mí… Señor, quisiera veros, Pero ¿hasta cuándo, Señor? ¿Y mientras tanto?... ¿Cómo podré resistir? Soy débil, soy flojo, soy pecado, soy nada. Pero Señor, quisiera veros, aunque sé que no lo merezco.

Cuantas veces me pongo delante de Ti, ¡oh Señor! mis primeros movimientos son de vergüenza. Señor, tú sabes por qué. Pero después, ¡oh Dios, qué bueno sois!, después de verme a mí, os veo a Vos, y entonces al contemplar vuestra misericordia que no me rechaza, mi alma se consuela y es feliz.

El pensar que os ofendí y, a pesar de esto, me amáis y me permitís estar en vuestra presencia, sin que vuestra justa ira me aniquile... Señor, dadme las lágrimas de David para llorar mis culpas, pero al mismo tiempo, dadme un corazón grande, muy grande, para con él poder corresponder un poquito, aunque sea muy poquito, al inmenso amor que me tenéis.

Señor, ¿qué queréis de mí? Cuántas cosas quisiera deciros, pero qué pocas palabras acuden a mi boca… Atended en cambio a mi corazón…; él, sin ruidos y sin palabras, sabrá expresaros todo lo que os amo y todo lo que sois para mí… Mi luz, mi guía, mi amor único, mi ilusión, mi única razón de vivir…, pues si yo os perdiera, Señor, mi vida se apagaría como una llama a la que le falta oxígeno, pues Vos, sois mi aliento, el aire que respiro y el pan que como… ¿qué queréis de mí, Señor?... ¿Queréis que os ame más?... ¿Y cómo, Señor?... si mi corazón es tan pequeño, tan ruin y tan miserable. Hacédmelo grande y generoso, que yo sea todo corazón para ser todo vuestro, y amaros, amaros mucho, como nadie os haya amado.

Señor mío y Dios mío, Vos lo podéis hacer si queréis, y yo nada puedo si Vos no me ayudáis. Acalladme el ansia que siento, pues así no puedo vivir. Mi alma está llena y se desborda. Habéis puesto tanto amor en un alma tan pequeña, Señor, y tan miserable. Si Tú, Señor, haces la herida, por caridad, pon el cauterio, pero no me dejes en este estado, pues no podré resistir… ¡Jesús, José y María…!

¿Qué más quieres?... ¿Qué pides, por qué suspiras y lloras? ¿No te amo Yo?... ¿Quién soy yo, Señor, para que así me trates?..."

domingo, 1 de marzo de 2009

18. Torrentes de vida (con acordes)




Do - Fa -Do
Torrentes de vida haz brotar en mí,
Sol - Fa- Do
mi tierra sedienta suspira por ti.
La m - Mim
Nada puedo Señor sin tu gracia.
Fa -Sol - Do
Todo lo puedo con Cristo mi Rey.

Do - Sol
Mueve mi corazón
Fa- Do
para que te reciba siempre,
Sol- Fa - Do
abre mis ojos para que pueda verte,
Sol - Fa - Do
mis oídos que puedan escucharte.
Sol - Fa -Sol -Do
Mi vida sea palabra que hable de Ti.