martes, 2 de junio de 2009

Benedicto XVI: "El Espíritu Santo vence al miedo"



De la Homilía del Papa Benedicto XVI el Domingo de Pentecostés:

"Igual que el aire para la vida biológica, es el Espíritu Santo para la vida espiritual; e igual que existe una contaminación atmosférica que envenena el ambiente y los seres vivos, igual existe una...
Igual que el aire para la vida biológica, es el Espíritu Santo para la vida espiritual; e igual que existe una contaminación atmosférica que envenena el ambiente y los seres vivos, igual existe una contaminación del corazón y del espíritu que mortifica y envenena la existencia espiritual...
Es necesario que la Iglesia esté menos obsesionada por las actividades y más dedicada a la oración..."

lunes, 1 de junio de 2009

Homilía de Pentecostés


Hoy celebramos el Domingo de Pentecostés, la Fiesta de la efusión del Espíritu Santo sobre la Iglesia, sobre los creyentes y sobre el mundo. Y en este acontecimiento litúrgico le pedimos a Dios que renueve en nosotros la gracia del Espíritu.

El Catecismo de la Iglesia Católica dice en el nº 236 lo siguiente: “Los Padres de la Iglesia distinguen entre la "Theologia" y la "Oikonomia", designando con el primer término el misterio de la vida íntima del Dios-Trinidad, con el segundo todas las obras de Dios por las que se revela y comunica su vida. Por la "Oikonomia" nos es revelada la "Theologia"; pero inversamente, es la "Theologia", quien esclarece toda la "Oikonomia". Las obras de Dios revelan quién es en sí mismo; e inversamente, el misterio de su Ser íntimo ilumina la inteligencia de todas sus obras. Así sucede, analógicamente, entre las personas humanas. La persona se muestra en su obrar y a medida que conocemos mejor a una persona, mejor comprendemos su obrar.”
Nuestra inteligencia humana se halla limitada a la hora de conocer y comprender a Dios. Por eso si bien es posible para la razón humana conocer a Dios, es conveniente, hasta necesario, que Dios se revele a Sí mismo a través de su obrar para poder conocer el ser de Dios. Lo mismo nos pasa con las personas humanas, no podemos conocer más que lo que el obrar muestra, aunque a partir de ese conocimiento podamos conocer la interioridad y el ser del otro.
Y así es como la Iglesia a través del obrar del Espíritu puede conocer quién es. Dios se ha revelado como Uno y Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo. A Dios Padre podemos entender con cierta lucidez, ya que tenemos una imagen concreta de padre, ya tengamos una buena o mala imagen o experiencia de paternidad, tenemos una referencia tangible para nosotros, un parámetro. Lo mismo sucede con Dios Hijo, ya que además de comprender la categoría filiación, tenemos a Jescuristo, el hombre Dios, que es uno como nosotros, como diría San Pablo “uno como cualquiera” que nos hace accesible la idea de Dios Hijo. Pero cuando hablamos del Espíritu Santo necesitamos representaciones que nos den una idea pero no tenemos parámetro para su identidad como si lo tenemos para el Padre y el Hijo.
La Iglesia en estas lecturas que nos propone en este día nos da a contemplar ciertas imágenes que nos pueden ayudar a comprender la identidad del Espíritu Santo. Hablaremos de su “oikonomía” es decir de su obrar en nosotros.
En la lectura de los Hechos donde se nos narra el acontecimiento de la efusión del Espíritu Santo sobre María Santísima y los Apóstoles. Estando reunidos en oración el Espíritu Santo los une con lazos de profundidad inimaginable. Es el que convierte a los “Once” y se convierten en Iglesia. De otra manera no podrían estar unidos a ese nivel de darles una misma identidad. Pero además hay otro signo prodigioso de unidad. Los Apóstoles salen a predicar inmediatamente ante un auditorio sumamente dispar ya que es la Fiesta judía de Pentecostés y hay gente de todas las nacionalidades en Jerusalén, donde cada uno habla su propia lengua. Y cada uno escucha a los Apóstoles en su propio idioma. Una maravillosa y simple respuesta de Dios al episodio de Babel que se narra en Génesis 11 donde la ambición desmedida del hombre provocó la ruptura y la incomprensión mutua, signo de lo cual es la división en lenguas de la humanidad. Pentecostés es la respuesta: el Espíritu Santo une lo separado, lo distinto, lo que no podría unirse con la sola fuerza humana.
Hermosa imagen del Espíritu que une y que tanto necesitamos nosotros. En estos tiempos de cambios culturales vertiginosos sucede a veces que el hermano mayor no entiende al mas chico, quizás hay pocos años de diferencia pero ya hablan otro idioma. Ni que hablar los hijos con los padres o con los abuelos… Entonces a veces en una familia pueden ser cuatro personas que conviven en una casa y son cuatro idiomas diferentes que no pueden llegar a entenderse y por lo cual tampoco unirse, lo que a veces da lugar a situaciones dolorosas de conflictos y divisiones. Lo único que puede unir verdaderamente a nuestras familias es el Espíritu Santo que une con lazos muchísimo más profundo que los lazos de la carne y de la sangre. “La familia que reza unida permanece unida” y esto sigue siendo necesario, porque es así como nos abrimos a la acción del Espíritu, es rezando como nos abrimos a poner la unidad de nuestras familias en un fundamento que no se rompa, mucho mas estable que la propia voluntad o deseo, ya que estos son volubles, pueden cambiar.
El Espíritu Santo es el único que puede unir a la Iglesia. A veces vemos tantas diferencias que enfrentan y dividen, posturas, ideologías… Sólo el Espíritu Santo puede dar profunda unidad a la Iglesia.
También nuestra Patria necesita una unidad que venga del Espíritu. Nuestra historia marcada por la violencia, agresiones a causa de la mutua incomprensión. Violencia que genera resentimiento y este resentimiento que genera odio, y el odio que genera más violencia, y este a su vez un resentimiento aún mayor… Un circulo vicioso del que aparentemente no hay manera de salir. Sólo el Espíritu Santo puede unirnos. Llega un punto en que la fuerza humana no alcanza ya que no se trata en nuestra Patria solamente de llegar a acuerdos entre la dirigencia de todos los niveles y ámbitos. Se trata de un cambio interior donde todos estemos dispuestos a dejar de lado lo particular en orden a lo común. Apostar siempre a un bien mas grande que la propia idea, la propia parte, el propio beneficio. El problema social de nuestra Patria no pueden solucionarlo ni la política ni la economía. Sólo Dios…
Sólo Dios puede sanar y unir lo que está tan separado. En la oración colecta de esta Misa le pedíamos al Padre que el Espíritu Santo realice en nosotros grandes prodigios como al comienzo de la predicación apostólica.
Otra obra del Espíritu es la apertura de lo que está cerrado. Cerrarnos es la tentación que nos viene sobre todo cuando nos agreden o sentimos miedo u hostilidad. Pero replegarse siempre es peor. Sólo el Espíritu de Dios puede darnos la confianza y la fuerza para permanecer abiertos al mundo, aunque piense y jzgue distinto que nosotros. Cristo nos envía al mundo, a entregarnos por él, a ser luz de las gentes, de los pueblos. Sabemos que la Luz del mundo es el mismo Jesucristo. Si estamos cerrados esa luz nunca llegará a donde Dios envía a llevar. El cristiano no puede replegarse y cerrarse en sus miedos, en sus posturas, ni en sus ideas ni siquiera en sus creencias. Nunca ha de cerrarse porque es abierto como se sale al encuentro del otro. Y para abrirse necesitamos el Espíritu Santo
Este es el Espíritu de Dios el que une y abre. Y podemos entonces decir que Él mismo es como la unidad y la apertura en Dios
En su obrar une lo que está separado, abre e impulsa a salir de nuestras cárceles interiores. Pidamos este Don de Dios que es el Espíritu Santo, para que podamos unirnos y abrirnos en nuestras vidas, en nuestras familias, en nuestra Patria, en la Iglesia y en el mundo.
Que podamos experimentar esta obra que nos transforme interiormente y nos configure así con Jesucristo; como la Santísima Virgen y los Apóstoles que desde el día de Pentecostés se supieron Iglesia, sacramento de unidad y de salvación para el mundo.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Los Dones del Espíritu Santo


1. “Si conocieras el DON de DIOS” le dijo Jesús a la Samaritana, y te lo dice hoy otra vez a vos, aquí y ahora. Frase curiosa y sugerente, ¿qué habrá que conocer ahí? Ese misterioso “Don de Dios” es un RIO de AGUA VIVA que se llama Espíritu Santo y que nos viene por Jesucristo. Para que quien conozca ese DON de DIOS nunca mas vuelva a tener sed… (cfr. Jn 4, 10-15 y Jn 7, 37-39).
Iniciando la Novena de Pentecostés, donde con toda la Iglesia imploramos y esperamos en oración confiada el Don del Espíritu Santo, es bueno meditar unos instantes sobre los “siete dones” que éste Espíritu de Dios nos regala y que ya se nos ha dado en el Bautismo y la Confirmación. Que este próximo Pentecostés sea para nosotros una profunda renovación en nosotros del “Don de Dios” que es el Espíritu Santo en nuestras almas.

2. Necesidad de los dones:
Estamos llamados a ser santos, pero nuestra naturaleza humana a veces no nos ayuda y hasta muchas veces nos es un obstáculo para llegar a esa cumbre que es la santidad. Es el pecado original...
Santo Tomas de Aquino (en la Suma Teológica I-II, q. 85, a 3) nos explica que aunque el pecado original haya sido borrado el dia de nuestro bautismo, sin embargo permanecen en nuestra naturaleza sus heridas o efectos que nos afectan en cuatro niveles: a) la inteligencia (la verdad no nos es evidente siempre y podemos equivocarnos); b) la voluntad (no siempre elegimos el bien sino que a veces podemos caer en la malicia); c) el apetito irascible (muchas veces somos débiles frente a los bienes arduos) y d) el apetito concupiscible (no siempre dejamos que la razón modere los bienes deleitables). Nuestra naturaleza está herida y por lo tanto es deficiente para alcanzar su vocación que es la SANTIDAD.
Es por eso que Dios nos DA los siete dones del Espíritu Santo, para darle a la naturaleza herida por el pecado original los auxilios necesarios para llegar a la SANTIDAD.

3. Naturaleza de los Dones del Espíritu Santo.
El Catecismo de la Iglesia Católica (CEC) dice que los Dones del Espíritu Santo son: “disposiciones permanentes que hacen al hombre dócil para seguir los impulsos del Espíritu Santo” (CEC 1830), “completan y llevan a su perfección las virtud de quienes los reciben. Hacen a los fieles dóciles para obedecer con prontitud a las inspiraciones divinas” (CEC 1831). Es decir estos siete dones son capacitaciones extraordinarias para subsanar nuestras heridas de la naturaleza, y en nuestras vidas cumplen la función de “deificarnos”, es decir que es como si recibiéramos una transfusión de sangre directamente de Dios, y esa sangre en nosotros nos va convirtiendo en seres semejantes a Él. Todo Don del Espíritu Santo es Dios mismo actuando en una región determinada de nuestras almas.

3. Los “siete dones” del Espíritu Santo.
Desde siempre la tradición reconoce que son siete los dones del Espíritu Santo. El antiguo himno latino “Veni Creator Spiritus" dice en una de sus estrofas: “Tu septiformis munere” que podríamos traducir libremente como: “Tú que repartes tu don de siete formas”. Y la Secuencia de Pentecostés canta: “Da tuis fidelibus in te confidentibus sacrum septenarium” (da a tus fieles que confían en Ti, tus siete sagrados dones).
Además de la tradición el Catecismo de la Iglesia Católica dice: “Los siete dones del Espíritu Santo son: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. Pertenecen en plenitud a Cristo, Hijo de David (cf Is 11,1-2).” (CEC 1831).

Tratemos de ahondar en estos días de la Novena de Pentecostés en cada uno de estos siete dones, que nos van preparando el alma para recibir el verdadero DON de DIOS, que es el mismo Espíritu Santo y que viene a completarnos para nunca mas tengamos sed.

lunes, 25 de mayo de 2009

La vida es vocación


La vida es vocación y por eso toda vocación es absolutamente personal y singular, porque como la vida, no existe en abstracto sino que es una realidad que se da en cada viviente de modo único, así también la vocación es la realidad de ser llamados de modo individual y personal por Dios para construir el mundo y la historia desde la propia existencia según su designio salvífico.
Existen tanas vocaciones como personas, y por eso la búsqueda de la vocación ha de ser una aventura necesariamente personal, por caminos aún no explorados, y que nadie puede recorrer en lugar de uno.
Si buscáramos una definición podríamos decir que la vocación es la vida que Dios ha pensado para un hombre, que Dios desea para un hombre concreto. Pero ese deseo de Dios no es una arbitrariedad suya, una especie de capricho divino que reparte roles, identidades y “tareas” a mansalva y al azar, sino que es un “pro-yecto” (en sentido de lanzar hacia adelante) de su Amor a partir de mi realidad personal. La vocación no nace de una necesidad de Dios a la cual el hombre esté llamado a paliar, sino que tiene su origen en su conocimiento amoroso de cada persona. Como Dios me conoce, sabe lo mejor para mí: he ahí el misterio de la vocación. “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” dice la Escritura. Como cada hombre es persona, uno en sí mismo (per se unum según una de las posibles etimologías de persona), ese conocimiento y esa salvación se realizan de modo personal, y la vocación no es otra cosa que la tendencia del corazón del hombre que lo mueve a la salvación y a la verdad.
Como Dios me conoce mejor que nadie, y como además El conoce el mundo como nadie, vocación, entonces es lo que Dios desea para alguien porque el conoce cuál es el punto de la historia y del mundo de máxima posibilidad de plenitud para ese hombre concreto. Podríamos decir la vocación más que un mandato de Dios es el modo de vida donde mas yo mismo puedo ser, donde tengo mayor posibilidad de felicidad y plenitud, el modo de vida que mas se adecúa a mi.
Vocación es nuestra identidad, es nuestra historia, es nuestra realidad. Siendo que la plenitud está en juego, cada hombre ha de cuestionarse constantemente por su vocación, ya que no se trata de una cuestión que se ha de abordar sólo en la juventud a la hora de elegir caminos más o menos definitorios, sino constantemente, porque la vocación existe en el hoy de cada hombre. Vale decir que Dios desea algo para el hoy concreto del hombre, y el hombre esta llamado a escuchar ese deseo de Dios cada día.
De lo dicho se desprende entonces que la vocación en cristiano se entiende como un misterio personal de fe: un proyecto de Dios para un hombre concreto que partir del modo de ser de ese hombre, de su identidad; proyecto de Dios para que ese hombre pueda alcanzar el máximo desarrollo posible de su fidelidad y amor a Dios y a los hermanos, y por ende, su máxima posibilidad de plenitud y felicidad. Y que además de ser personal es siempre presente, se realiza en el presente que es siempre el tiempo propicio de la vocación.

Algunas pistas para el llamado personal:
• Para conocer la propia vocación es necesario conocer a Dios, conocerse a uno mismo y conocer la realidad del mundo.
• Sólo Dios conoce los caminos de cada uno. Se necesita estar en profunda comunión con Él (Eucaristía y Sacramentos, oración, vivir en Gracia)
• La vocación está siempre al servicio de Dios, de la Iglesia, de la Patria y del mundo
• La vocación ha de preguntarse:
1) qué necesidades hay a mi alrededor.
2) qué cosas me atraen y me hacen feliz.
3) qué cosas me salen bien (aptitudes).
4) para qué cosas me buscan los demás.
• Tratar de tener el hábito de escuchar los llamados cotidianos del Espíritu de Dios en nuestra vida

lunes, 20 de abril de 2009

VIGILIA PASCUAL EN CANAL MELERO (AÑATUYA, SANTIAGO DEL ESTERO)



En el monte santiagueño a unos 20 kms de Añatuya hay una Capilla, una escuelita y algunas casitas de adobe alrededor. Ni de lejos llega a ser un pueblo, pero se llama “Canal Melero” por el canal de agua que pasa a unos metros nomas…
Allí en Canal Melero, la noche del Sábado Santo de 2009 se reunieron todos los misioneros para esperar la Resurrección de Jesucristo. Habíamos llegado el Jueves Santo, y como éramos 42, nos distribuimos en dos parajes: Canal y Puente Bajada. El Jueves y el Viernes Santo tuvimos las celebraciones propias en cada pueblo. Pero la noche del Sábado Santo nos reunimos todos en Canal.
Ya desde la tarde todo era preparación de la ceremonia. Los que iban a leer, el armado de la liturgia, el pie del Cirio Pascual y sus “granos de incienso”, la ambientación de la Capilla que por la cantidad de gente habría de ser afuera. Toda la tarde se preparó la Misa, como cuando en las familias se aproxima una fiesta grande y detrás del aparente caos cada uno está pendiente de algo, preparando algo. Todos andaban corriendo y buscando cada uno cosas distintas, pero el resultado fue una maravillosa armonía que se evidenció en la celebración de la noche.
El Cirio Pascual fue todo un símbolo de la presencia del Resucitado en esas tierras… La primera dificultad fue encontrar un pie para el cirio de 13 cms de diámetro. Buscando por el lugar los misioneros encontraron una estructura tubular de cemento que media justo, ese “caño” de cemento sería el pie. Y el pie se metió en la tierra y se cubrió de una tela roja. El Cirio Pascual, que representa a Cristo Resucitado, iba a estar clavado en el suelo santiagueño. Y así fue… La segunda dificultad fue armar los granos de incienso que representan las llagas de Cristo. Esos granos se colocan en clavos comunes y se meten luego dentro de la cera del cirio al inicio de la Vigilia. Pero en Canal Melero los clavos fueron unas enormes espinas típicas de la zona, y fueron esas espinas las que habrían de quedar en el Cirio. El Cirio Pascual clavado en tierra santiagueña, y la tierra santiagueña, a través de sus espinas, clavada en el Cirio Pascual… Al inicio de la Vigilia, mientras metía las espinas en la cera del Cirio pensaba que Cristo Resucitado se metía de lleno en la tierra de Canal Melero, de Puente Bajada, de Mauca, de Melero y de toda la región… Y descubrí con alegría que ese momento que estabamos viviendo estaba metido en el Corazón del Resucitado…

La Vigilia empezó a las nueve de la noche, ya estaba todo oscuro. En Buenos Aires antes del inicio de la Vigilia se cuida de apagar todas las luces del templo… En la capilla de Canal Melero no hay luz eléctrica, no había nada que apagar, todo estaba oscuro como siempre de noche, como cada noche… Fuera del alambrado de la capilla unos caballos atados y unas motos, de la gente de había venido de lejos para la Misa… Familias, gente grande, niños, y hasta jóvenes… Mucha gente esperaba la celebración. Todo estaba oscuro, solo un fuego ardía detrás de toda la gente, era el fuego que habría de iluminar todo…
A las nueve de la noche empezó la Vigilia. Y en la oscuridad de la noche santiagueña, debajo del cielo estrellado, la Luz de Cristo empezó a iluminar todo… El Cirio encendido empezó a pasar su llama a todas las velitas… Si siempre es emocionante ver las velas encenderse al paso del Cirio Pascual, mucho más lo fue esa noche… En la oscuridad de la noche sañtiagueña el Resucitado dejaba su luz a todos, a cada uno, y con su Luz invadia la oscuridad…
En Buenos Aires al llegar el momento adecuado se encienden todas las luces del templo y se apagan las velitas de la gente… En Canal por estar a oscuras en serio, durante toda la Vigilia las velitas permanecieron encendidas, esas velitas eran las" luces del templo"…
La luz de las velas me hacía pensar que el triunfo de Cristo sobre la oscuridad es un triunfo humilde y bello, y esa belleza de Dios deja huella en la vida de los pueblos…
En Canal Melero, una noche Pascua hubo una Vigilia Pascual… Y hubo mucha alegría, y hubo mucha fe… Hubo mucha PAZ.

Cristo Resucitado se nos “apareció” esa noche en Canal Melero, y lo vimos vivo, alegre, poderoso, humilde y Señor… Otra vez el Señor nos lleva a Añatuya para mostrarnos su Vida, para decirnos que ÉL ESTA VIVO… En Canal Melero esa noche, otra vez resucitó el Señor.

domingo, 19 de abril de 2009

Hoy es el Domingo de la MISERICORDIA


La Fiesta de la Misericordia: Domingo después de Pascua de Resurrección.
Instituida oficialmente por el Papa Juan Pablo II en el año 2000

El Señor le pide a Santa Faustina, por lo menos 14 veces, que se instituya oficialmente una "Fiesta de la Misericordia" (Diario de Santa Faustina)

"Esta Fiesta surge de Mi piedad mas entrañable...Deseo que se celebre con gran solemnidad el primer domingo después de Pascua de Resurrección....Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y abrigo para todas las almas y especialmente para los pobres pecadores. Las entrañas mas profundas de Mi Misericordia se abren ese día. Derramaré un caudaloso océano de gracias sobre aquellas almas que acudan a la fuente de Mi misericordia.

El alma que acuda a la Confesión, y que reciba la Sagrada Comunión, obtendrá la remisión total de sus culpas y del castigo... Que el alma no tema en acercarse a Mi, aunque sus pecados sean como la grana. Toda Comunión recibida con corazón limpio, tiende a restablecer en aquel que la recibe la inocencia inherente al Bautismo, puesto que el Misterio Eucarístico es fuente de toda gracia."

Nuestro Señor manifestó a Santa Faustina que en la "Fiesta de la Misericordia" se abrían todas las compuertas a través de las cuales fluían las gracias divinas. Gracias de conversión y perdón de los pecados.

Dice el Papa BENEDICTO XVI:
"El Santo Padre Juan Pablo II quiso que este domingo se celebrara como la fiesta de la Misericordia Divina: en la palabra "misericordia" encontraba sintetizado y nuevamente interpretado para nuestro tiempo todo el misterio de la Redención. Vivió bajo dos regímenes dictatoriales y, en contacto con la pobreza, la necesidad y la violencia, experimentó profundamente el poder de las tinieblas, que amenaza al mundo también en nuestro tiempo. Pero también experimentó, con la misma intensidad, la presencia de Dios, que se opone a todas estas fuerzas con su poder totalmente diverso y divino: con el poder de la misericordia. Es la misericordia la que pone un límite al mal. En ella se expresa la naturaleza del todo peculiar de Dios: su santidad, el poder de la verdad y del amor."


HOY tambien celebramos los 4 años de la eleccion del Papa Benedicto. Dios lo cuide y lo bendiga siempre.

sábado, 4 de abril de 2009

Con Jesús Eucaristía en la camioneta del padre Francisco


Las tres de la mañana del primer día del año 2009. En Añatuya una camioneta trasladaba a un grupo de jóvenes misioneros a sus lugares de misión. Las tres de la mañana…Llovía muchísimo y los 15 chicos que iban en la caja se mojaban totalmente. La camioneta avanzaba lenta por los caminos de tierra, recorriendo los 15 kms que los dejarían en sus lugares… Y los chicos mojados en la caja de la camioneta cantaban y reían. Felices porque habían empezado el año llenos de Dios. Lo último que habían hecho en el 2008 fue adorar a Jesús Eucaristía, fue lo que hicieron la ultima hora del 2008.Y lo primero que habían hecho en el 2009 fue participar de la Santa Misa. Ese grupo de jóvenes que cantaba en la caja de la camioneta, en los caminos de tierra de Santiago del Estero, bajo una llueve firme y decidida, ese grupo de jóvenes llevaba en el corazón una gran alegría: la alegría de estar con Jesucristo.
Dentro de la camioneta dos sacerdotes se maravillaban de la obra de Dios. Dos sacerdotes además de llevar a esos chicos bajo el agua llevaban también la custodia con el Santísimo Sacramento que quedaría en la capilla de los misioneros de Canal Melero. Y allí, dentro de la camioneta dos sacerdotes adoraban la Eucaristía. El padre Francisco manejaba, yo llevaba la custodia con la Sagrada Presencia del Señor cubierta por un corporal entre mis manos, y casi sin darnos cuenta empezamos a cantar. Oh Buen Jesús, Te adoramos Hostia Divina, Tantum ergo… cantos eucarísticos que nos hacían adorar a Jesús Eucaristía en la madrugada santiagueña, cantos eucarísticos que nos recordaban a Quién llevábamos con nosotros, bajo un tremendo chaparrón, con 15 jóvenes cantando a Jesucristo en la caja de la camioneta.
Por fuera todo era oscuridad, el barro del camino, el monte santiagueño, la lluvia, el frío inesperado, pero dentro de esa camioneta Jesús Eucaristía recorría ese paisaje y lo llenaba completamente de Él.
Son casi 15 kms de Llajta Mauca hasta Melero y Canal Melero. Fue casi media hora de viaje… Pero en ese rato el mismo Jesús recorrió esos caminos en una casi “escondida” procesión eucarística, siendo adorado por dos sacerdotes y celebrado por 15 muchachos que cantaban y reían bajo la lluvia.
Para mí esa media hora fue un signo de toda la misión. En medio de la oscuridad y el frío del mundo, Jesús todo lo recorre, todo lo llena y todo lo transforma.
Esos fueron nuestros primeros momentos del 2009, que el buen Dios nos conceda vivirlo todo entero así, llevándolo a Él en la oscuridad de la vida cotidiana, llenos de alegría y de paz, con la voz y el alma cantando y saltando de gozo, porque en medio de toda adversidad, Jesús mismo recorre todos los caminos de nuestra vida.
Las tres de la mañana en los caminos santiageños, allí nos llevó el Señor para enseñarnos a vivir...