martes, 25 de enero de 2011

Elevar el corazón a Dios


"Para estar con Dios no es necesario pasarse todo el día en la Iglesia; podemos convertir nuestro corazón en un oratorio al cual retirarnos de tanto en tanto para conversar con Él tranquilamente, humildemente, amorosamente, Todos somos capaces de tener estos momentos de intimidad con Dios, unos más y otros menos: Él sabe bien lo que puede cada uno.
Acostúmbrese poco a poco a adorarlo de ese modo, a pedirle su gracia, a ofrecerle de vez en cuando el corazón a lo largo del día, en medio de sus labores, en todo momento si usted puede.
Basta con una simple elevación del corazón. Un simple recuerdo de Dios, un acto de adoración interior....
Dios no nos pide grandes cosas: un simple recuerdo de vez en cuando, un acto de adoración, pedirle alguna vez su gracia, ofrecer unas veces nuestros sufrimientos, otras darle gracias.
Que poco a poco se acostumbre a este insignificante pero santo ejercicio. Parece una cosa intrascendente, y nada hay más fácil que reiterar una y otra vez a lo largo del día estos actos de adoración interior.
Para amar, hay que conocer. Para conocer a Dios hay que pensar en él con frecuencia. Y cuando lleguemos a amarle, pensaremos en Él con más frecuencia, pues nuestro corazón estará donde esté nuestro tesoro (Mt 6,21) Pensemos en Él con frecuencia, pensemos mucho en Él.
No necesitamos gritar muy fuerte: está más cerca de nosotros de lo que pensamos.
Estas oraciones por breves que sean son muy agradables a Dios.
¿Cómo estar con Él, sino pensando en Él con frecuencia? ¿Y cómo pensar en Él con frecuencia sino gracias a una sana costumbre que es preciso crearse?"

Fray Lorenzo de la Resurrección, hermano carmelita

lunes, 24 de enero de 2011

Benedicto XVI: "Testigos del Evangelio en la era digital..."


MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
PARA LA XLV JORNADA MUNDIAL
DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES


Verdad, anuncio y autenticidad de vida en la era digital (5 de junio 2011)

Queridos hermanos y hermanas

Con ocasión de la XLV Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, deseo compartir algunas reflexiones, motivadas por un fenómeno característico de nuestro tiempo: la propagación de la comunicación a través de internet. Se extiende cada vez más la opinión de que, así como la revolución industrial produjo un cambio profundo en la sociedad, por las novedades introducidas en el ciclo productivo y en la vida de los trabajadores, la amplia transformación en el campo de las comunicaciones dirige las grandes mutaciones culturales y sociales de hoy. Las nuevas tecnologías no modifican sólo el modo de comunicar, sino la comunicación en sí misma, por lo que se puede afirmar que nos encontramos ante una vasta transformación cultural. Junto a ese modo de difundir información y conocimientos, nace un nuevo modo de aprender y de pensar, así como nuevas oportunidades para establecer relaciones y construir lazos de comunión.

Se presentan a nuestro alcance objetivos hasta ahora impensables, que asombran por las posibilidades de los nuevos medios, y que a la vez exigen con creciente urgencia una seria reflexión sobre el sentido de la comunicación en la era digital. Esto se ve más claramente aún cuando nos confrontamos con las extraordinarias potencialidades de internet y la complejidad de sus aplicaciones. Como todo fruto del ingenio humano, las nuevas tecnologías de comunicación deben ponerse al servicio del bien integral de la persona y de la humanidad entera. Si se usan con sabiduría, pueden contribuir a satisfacer el deseo de sentido, de verdad y de unidad que sigue siendo la aspiración más profunda del ser humano.

Transmitir información en el mundo digital significa cada vez más introducirla en una red social, en la que el conocimiento se comparte en el ámbito de intercambios personales. Se relativiza la distinción entre el productor y el consumidor de información, y la comunicación ya no se reduce a un intercambio de datos, sino que se desea compartir. Esta dinámica ha contribuido a una renovada valoración del acto de comunicar, considerado sobre todo como diálogo, intercambio, solidaridad y creación de relaciones positivas. Por otro lado, todo ello tropieza con algunos límites típicos de la comunicación digital: una interacción parcial, la tendencia a comunicar sólo algunas partes del propio mundo interior, el riesgo de construir una cierta imagen de sí mismos que suele llevar a la autocomplacencia.

De modo especial, los jóvenes están viviendo este cambio en la comunicación con todas las aspiraciones, las contradicciones y la creatividad propias de quienes se abren con entusiasmo y curiosidad a las nuevas experiencias de la vida. Cuanto más se participa en el espacio público digital, creado por las llamadas redes sociales, se establecen nuevas formas de relación interpersonal que inciden en la imagen que se tiene de uno mismo. Es inevitable que ello haga plantearse no sólo la pregunta sobre la calidad del propio actuar, sino también sobre la autenticidad del propio ser. La presencia en estos espacios virtuales puede ser expresión de una búsqueda sincera de un encuentro personal con el otro, si se evitan ciertos riesgos, como buscar refugio en una especie de mundo paralelo, o una excesiva exposición al mundo virtual. El anhelo de compartir, de establecer “amistades”, implica el desafío de ser auténticos, fieles a sí mismos, sin ceder a la ilusión de construir artificialmente el propio “perfil” público.

Las nuevas tecnologías permiten a las personas encontrarse más allá de las fronteras del espacio y de las propias culturas, inaugurando así un mundo nuevo de amistades potenciales. Ésta es una gran oportunidad, pero supone también prestar una mayor atención y una toma de conciencia sobre los posibles riesgos. ¿Quién es mi “prójimo” en este nuevo mundo? ¿Existe el peligro de estar menos presentes con quien encontramos en nuestra vida cotidiana ordinaria? ¿Tenemos el peligro de caer en la dispersión, dado que nuestra atención está fragmentada y absorta en un mundo “diferente” al que vivimos? ¿Dedicamos tiempo a reflexionar críticamente sobre nuestras decisiones y a alimentar relaciones humanas que sean realmente profundas y duraderas? Es importante recordar siempre que el contacto virtual no puede y no debe sustituir el contacto humano directo, en todos los aspectos de nuestra vida.

También en la era digital, cada uno siente la necesidad de ser una persona auténtica y reflexiva. Además, las redes sociales muestran que uno está siempre implicado en aquello que comunica. Cuando se intercambian informaciones, las personas se comparten a sí mismas, su visión del mundo, sus esperanzas, sus ideales. Por eso, puede decirse que existe un estilo cristiano de presencia también en el mundo digital, caracterizado por una comunicación franca y abierta, responsable y respetuosa del otro. Comunicar el Evangelio a través de los nuevos medios significa no sólo poner contenidos abiertamente religiosos en las plataformas de los diversos medios, sino también dar testimonio coherente en el propio perfil digital y en el modo de comunicar preferencias, opciones y juicios que sean profundamente concordes con el Evangelio, incluso cuando no se hable explícitamente de él. Asimismo, tampoco se puede anunciar un mensaje en el mundo digital sin el testimonio coherente de quien lo anuncia. En los nuevos contextos y con las nuevas formas de expresión, el cristiano está llamado de nuevo a responder a quien le pida razón de su esperanza (cf. 1 P 3,15).

El compromiso de ser testigos del Evangelio en la era digital exige a todos el estar muy atentos con respecto a los aspectos de ese mensaje que puedan contrastar con algunas lógicas típicas de la red. Hemos de tomar conciencia sobre todo de que el valor de la verdad que deseamos compartir no se basa en la “popularidad” o la cantidad de atención que provoca. Debemos darla a conocer en su integridad, más que intentar hacerla aceptable, quizá desvirtuándola. Debe transformarse en alimento cotidiano y no en atracción de un momento.

La verdad del Evangelio no puede ser objeto de consumo ni de disfrute superficial, sino un don que pide una respuesta libre. Esa verdad, incluso cuando se proclama en el espacio virtual de la red, está llamada siempre a encarnarse en el mundo real y en relación con los rostros concretos de los hermanos y hermanas con quienes compartimos la vida cotidiana. Por eso, siguen siendo fundamentales las relaciones humanas directas en la transmisión de la fe.

Con todo, deseo invitar a los cristianos a unirse con confianza y creatividad responsable a la red de relaciones que la era digital ha hecho posible, no simplemente para satisfacer el deseo de estar presentes, sino porque esta red es parte integrante de la vida humana. La red está contribuyendo al desarrollo de nuevas y más complejas formas de conciencia intelectual y espiritual, de comprensión común. También en este campo estamos llamados a anunciar nuestra fe en Cristo, que es Dios, el Salvador del hombre y de la historia, Aquél en quien todas las cosas alcanzan su plenitud (cf. Ef 1, 10). La proclamación del Evangelio supone una forma de comunicación respetuosa y discreta, que incita el corazón y mueve la conciencia; una forma que evoca el estilo de Jesús resucitado cuando se hizo compañero de camino de los discípulos de Emaús (cf. Lc 24, 13-35), a quienes mediante su cercanía condujo gradualmente a la comprensión del misterio, dialogando con ellos, tratando con delicadeza que manifestaran lo que tenían en el corazón.

La Verdad, que es Cristo, es en definitiva la respuesta plena y auténtica a ese deseo humano de relación, de comunión y de sentido, que se manifiesta también en la participación masiva en las diversas redes sociales. Los creyentes, dando testimonio de sus más profundas convicciones, ofrecen una valiosa aportación, para que la red no sea un instrumento que reduce las personas a categorías, que intenta manipularlas emotivamente o que permite a los poderosos monopolizar las opiniones de los demás. Por el contrario, los creyentes animan a todos a mantener vivas las cuestiones eternas sobre el hombre, que atestiguan su deseo de trascendencia y la nostalgia por formas de vida auténticas, dignas de ser vividas. Esta tensión espiritual típicamente humana es precisamente la que fundamenta nuestra sed de verdad y de comunión, que nos empuja a comunicarnos con integridad y honradez.

Invito sobre todo a los jóvenes a hacer buen uso de su presencia en el espacio digital. Les reitero nuestra cita en la próxima Jornada Mundial de la Juventud, en Madrid, cuya preparación debe mucho a las ventajas de las nuevas tecnologías. Para quienes trabajan en la comunicación, pido a Dios, por intercesión de su Patrón, san Francisco de Sales, la capacidad de ejercer su labor conscientemente y con escrupulosa profesionalidad, a la vez que imparto a todos la Bendición Apostólica.

Vaticano, 24 de enero 2011, fiesta de san Francisco de Sales.

BENEDICTUS PP. XVI

CARTAS A UN HERMANO SACERDOTE


Una tarde de noviembre del año pasado, rezando el Rosario por Juncal y Rodríguez Peña, en Plaza Vicente López, una señora se acercó al verme de sotana y me entregó, sin decirme nada, una copia del libro "CARTAS A UN HERMANO SACERDOTE".
Conocí el libro hacía algunos años, ya que me lo habían regalado antes, habiendo causado gran impresión en mi alma en aquel tiempo. Por eso lo presté y obviamente lo perdí... Así pués, al volver a tener este libro en mis manos me motivé a hacerlo conocer. Porque hacer conocer este libro es hacer conocer y amar a Jesús Eucaristía.
Gracias a Dios por este medio virtual que nos permite a donde ni siquiera nos imaginamos, pero que Él conoce en su infinito Amor providente.
A nadie llega este blog "porque sí", es el Señor quien conduce sus caminos y hace llegar lo que Él quiere a donde Él quiere.
Animado en esa certeza empece a publicar en este blog una por una esas cartas para que al leerlas recibamos la motivación de buscar y conocer a Jesús en la Eucaristía.
Que estas cartas ayuden a ADORAR y HACER ADORAR a Jesús Eucaristía.
Encomiendo esta obra al Corazón Inmaculado de la Santísima Madre de Dios. Allí, en ese corazón, está todo.
Que estas "Cartas" toquen los corazones de todos...

Introducción del libro "CARTAS A UN HERMANO SACERDOTE"


Del destinatario de las "Cartas", Padre Tomás Naval:
A mis hermanos sacerdotes:
Conozco a Monseñor Ramírez desde los once años. Él contribuyó decisivamente a mi vocación sacerdotal. Siempre he apreciado sus esfuerzos en ayudarme a ser un sacerdote santo y alegre. Ésta es la razón por la que conservó las cartas que él me escribió, como de un hermano mayor a su hermano menor.
Si una de estas treinta cartas ayudara a un solo sacerdote a conocer mejor a Jesús en el Santísimo Sacramento, me sentiría recompensado por haberlas publicado. Tal vez mejor sería leer una carta por día, como un mini retiro de treinta días, en lugar de leerlas de corrido como si leyésemos un libro.
En una oportunidad pensé que estas cartas algún día podrían ayudar a otros como me han ayudado a mí. Sin embargo, como era demasiado tímido y vergonzoso, no le di la debida importancia por publicarlas. Después pensé que hoy no es el momento de tenerse uno en cuenta.
Hay ya demasiado silencio. Me encantaría empezar un nuevo movimiento. Tal vez sea demasiado joven como para pretender saber tanto. Pienso que si hubiesen suficientes sacerdotes tan jóvenes como yo que se levantaran, hablaran y fueran escuchados, habría una Iglesia más celosa por la causa de Cristo en el Santísimo Sacramento. Lo que hoy es una actitud negativa podría convertirse en positiva si tan solo estuviéramos dispuestos a ser más valientes y pasar del susurro al testimonio.
Me gustaría cumplir con mi parte al empezar un movimiento a nivel mundial, un movimiento sin nombre ni cuotas, un movimiento de sacerdotes no indecisos sino valientes por la causa de Cristo en el Santísimo Sacramento.
En la primera Eucaristía, Cristo fue traicionado por treinta monedas de plata. Todos los apóstoles se dispersaron y hasta Pedro negó conocerlo.
Ahora es el momento para que todos volvamos y digamos que Lo conocemos. Conocemos y amamos a Jesús en el Santísimo Sacramento!
Nuestra vida está dedicada a su Reinado Eucarístico.
Que venga a nosotros su Reino!
Padre Tomás Naval
PRELATURE OF INFANTA
Infanta, Quezon, Philippines
Dirección postal QCC P.O.Box 1539, Zip Code 1155
Quezon City, Philippines

1 - DICHOSOS LOS QUE NO HAN VISTO Y HAN CREÍDO


Fiesta de Sto. Tomás, Apóstol,
3 de Julio de 1993.
J.M.J.

Querido padre Tomás.
¡Feliz día de fiesta! Algo muy grandioso me sucedió hace un par de años. Pensando en esto decidí escribirte. Sucedió que el padre Martín Lucia y yo fuimos juntos a un retiro espiritual. Yo tenía un resfrío muy fuerte y tosía. El padre Martín me sugirió que tomara un trago de coñac que me ayudaría a dormir. No había llevado despertador y me preocupaba tomar el trago y no poder levantarme a las 3:00 de la mañana para mi hora santa con el Señor en el Santísimo Sacramento.
El padre Martín me aseguró que Dios iba a encontrar la forma de despertarme. Tomé el coñac. ¡Pum!. A las 3 oí un fuerte golpe y otros más en la puerta. Esperé ver al padre Lucia al abrir la puerta pero quedé muy sorprendido al ver un perro en su lugar. El perro había entrado a la casa, subido la escalera y de espalda a la puerta, la golpeó con la cola hasta que me levanté a abrirla. A la mañana siguiente me enteré que el perro nunca entraba a la casa.
Estoy sentado pensando para mis adentros que si Dios puede utilizar a un perro para llevarme a mi hora santa ¿no podría usarme, querido Tomás, para acercarte más al Santísimo Sacramento?
Quiero seguir escribiéndote, tecleando mi máquina tan fuerte como el perro golpeaba, hasta que por la gracia de Dios empieces a hacer una hora santa por día y tengas adoración perpetua en tu parroquia.
Es solo cuestión de fe. ¡Fe en que el Santísimo Sacramento es realmente la persona de Jesús, aquí con nosotros, en este mismo lugar y en este mismo momento!. Tu tocayo no creyó que Jesús había resucitado. “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi mano en su costado no creeré” (Jn 20,25).
Por esta razón se le llama: “Tomás el incrédulo”. ¿Quien es hoy “Tomás el incrédulo”?. La gente cree en la resurrección pero, ¿saben dónde vive el Señor resucitado? Hoy “Tomás el incrédulo” es aquel que no cree que el Santísimo Sacramento ES Jesús, nuestro Salvador Resucitado, con todo el poder de su Resurrección que derrama gracias abundantes sobre todos aquellos que se acercan a su divina presencia!
Muchos dirán que “sí”, que creen en la presencia real. Pero la fe es mucho más que una aprobación intelectual. La fe es inseparable del modo de actuar. Si creemos que Jesús está presente en el Santísimo Sacramento entonces actuamos de acuerdo a nuestra fe. Vamos a Él, nos acercamos a Él, corremos hacia Él. San Pablo dice “La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven” (Hb 11,1).
Si pudieras ver a Jesús en el Santísimo Sacramento, Tomás, ¿no reservarías una hora todos los días para estar con Él? Si pudieras verlo como realmente es, ¿no tendrías adoración perpetua en tu parroquia? Sería imposible detenerlo, porque el mundo entero vendría día y noche a verlo y estar con Él.
Imagínate lo que sucedería si Jesús se hiciera visible en el Santísimo Sacramento. Todo el mundo querría tomar el primer vuelo hacia Filipinas para ir a tu parroquia. Y, ¿no le diría Jesús, a cada uno, lo que le dijo al apóstol Tomás: Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído (Jn 20,29)
En el Evangelio de hoy, Jesús se aparece a Tomás para que pueda creer que Cristo ha resucitado. La maravilla más grande de su Amor es que Él no se te aparezca a ti mi querido amigo.
En lugar de eso, Jesús te espera en el Santísimo Sacramento. Él quiere que vayas a Él por la fe, para que por toda la eternidad, te pueda llamar "DICHOSO".
Su Amor es demasiado grande para decir: "Acerca aquí tu dedo y mira Mis manos; trae tu mano y métela en Mi costado y no seas incrédulo sino creyente" (Jn 20,27).
Cree que el Santísimo Sacramento es el mismo que dijo estas palabras a Tomás, el mismo Jesús que atravesó las puertas cerradas y que se presentó en medio de los apóstoles y les dijo: "La paz esté con vosotros".
Ésta es la paz que Jesús quiere que tengas en tus horas santas. La experiencia de esta paz es mejor que si Jesús te mostrara sus llagas. Sus llagas en el Santísimo Sacramento ya no son horribles. Son ahora la belleza del paraíso, brillan más gloriosamente que el sol; son fuente de gracia.
Jesús quiere darte la plenitud de estas gracias, por venir a Él por la fe. Por eso es mejor que Él no te muestre sus llagas visibles, como al apóstol Tomás, porque quiere derramar sobre ti las gracias invisibles de estas llagas con todo el mérito, toda la gloria, la belleza y el amor salvífico que emanan de ellas.
Con cada hora santa que hagas, le estás diciendo a Jesús: "Señor mío y Dios mío" (Jn 20,28).
Y cada vez Él te dice: "Dichoso eres, Tomás, porque no has visto y has creído".
Fraternalmente tuyo en Su Amor Eucarístico, Mons. Pepe

domingo, 23 de enero de 2011

2 - LA PARTE BUENA


Memoria de Santa María Magdalena,
22 de julio de 1993.

Querido padre Tomás:
Ayer ofrecí la Santa Misa por las Misioneras de la Caridad. Recordé la primera vez que me encontré con la madre Teresa de Calcuta, cuando ella vino a Manila a establecer su comunidad. Me pidieron que celebrara misa para ella y sus hermanas.
Después de la misa tuve el privilegio de hablar en privado con la Madre. Me contó la historia de su comunidad. La hermana Agnus, una monja pequeña y morena de la India, fue su primera discípula. Al principio hubo pocas hermanas junto a ella mientras que eran muchas las personas necesitadas. Desde los ancianos y enfermos que morían en la calle, hasta los bebés y niños abandonados que no tenían quien se ocupara de ellos. La madre Teresa quería llegar a todos.
La pregunta era: ¿Cómo hacerlo con tan pocas seguidoras? No había suficiente tiempo durante el día para atender a todos aquellos necesitados. La Madre y las hermanas rezaron para saber qué hacer. La respuesta fue sorprendente. Dios quería algo muy especial además de sus oraciones regulares. Aún cuando parecía que no alcanzaban las horas del día, Dios pedía algo más. Quería que la comunidad reservara una hora extra cada día para que todas juntas hicieran esa hora santa en la presencia de su Hijo expuesto en el Santísimo Sacramento.
La madre Teresa declara que esta hora santa diaria es la causa y la razón por la que su comunidad ha florecido. Ha crecido a más de tres mil miembros gracias al poder y la gracia recibidos en la hora santa diaria. La comunidad se ha multiplicado y ahora sus hermanas están presente en todas partes del mundo. Estuvo dispuesta a dedicar un tiempo para unirse a la "vid" y pudo alcanzar y abrazar al mundo entero.
En el sermón de la Última Cena, Jesús dijo que el que permaneciera unido a Él en el Santísimo Sacramento, ése daría mucho fruto (Jn 15,5). El fruto apostólico de la madre Teresa y sus hermanas continúa asombrando al mundo.
Su historia me inspiró a hacer lo mismo que ella hizo. Leyendo sobre el apostolado de la adoración perpetua y cómo el padre Martín Lucia lo estaba promoviendo con éxito en los Estados Unidos y otros países, también quería que se difundiera en toda Filipinas. Por eso fundé la comunidad llamada los Discípulos Eucarísticos de San Pío X. Día y noche, sin descanso, se acercan al Santísimo Sacramento en amante adoración. Primero rezaron para que el padre Lucia pudiera venir a Filipinas y así empezar el gran apostolado para establecer la adoración perpetua en las parroquias. Luego rezaron para que se extendiera por todo el país. En este momento hay 500 capillas. Ahora los Discípulos Eucarísticos rezan para que podamos cumplir el objetivo de lograr establecer en 1.000 parroquias, capillas de adoración perpetua.
Estos dos ejemplos, la madre Teresa y los Discípulos Eucarísticos, demuestran la verdad que Jesús dijo en el Evangelio de hoy: "Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas y hay necesidad de pocas o mejor de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada" (Lc 10, 41-42).
La parte buena es estar con Jesús en el Santísimo Sacramento. El mejor tiempo invertido en la tierra, querido Tomás, es el tiempo que pasas junto a tu mejor amigo, Jesús en el Santísimo Sacramento. Y es la forma más segura de producir gran fruto apostólico.
Fraternalmente tuyo en Su Amor Eucarístico. mons. Pepe

jueves, 20 de enero de 2011

3 - LA MEJOR DE TODAS LAS HOMILÍAS


Memoria de San Juan María Vianney,
4 de agosto de 1993.

Querido padre Tomás:
¿Te acuerdas de Jorge, ese joven amigo mío que encontramos en la Iglesia de Binondo? Me comentó que le gustaría ingresar al seminario y ordenarse sacerdote pero que el único problema que tenía era que no se creía capaz de memorizar una homilía ni poder predicar mucho. Después de pensarlo, le contesté que no consideraba que eso fuera un problema.
El sacerdote más grande que jamás haya vivido decía la misma homilía todos los días, una y otra vez, eran sólo dos líneas. San Juan María Vianney predicaba lo mismo cada domingo: "Si sólo supieras cuanto Jesús te ama en el Santísimo Sacramento, te morirías de felicidad". Después señalando hacia el Sagrario, agregaba "JESUS ESTA REALMENTE AHI".
La gente venía de todas partes de Francia para oírlo hablar y todos los domingo repetía lo mismo. Al tomar conciencia del amor y la presencia de Jesús en el Santísimo Sacramento, se conmovía tan intensamente, hasta lo más profundo de su alma, que al señalar el Sagrario para mostrarle a la gente que Jesús estaba realmente ahí, lloraba de alegría. Pasaba largas horas día y noche rezando ante el Santísimo Sacramento, como también muchas horas en el confesionario. San Juan María Vianney, el santo cura de Ars, fue proclamado por la Iglesia modelo y patrono de todos los sacerdotes.
Otro Sacerdote famoso que vivió en la misma época, fue el padre Lacordaire. Este sacerdote fue el predicador más elocuente de su tiempo. Cuando predicaba en la Iglesia de Notre Dame de Paris, el rey y la reina iban a oírlo y la Catedral se llenaba.
Un día alguien le preguntó si sentía gran satisfacción por ser un predicador tan popular pero contestó que no, porque cuando él hablaba la gente decía cuán hábil e inteligente era. Pero, cuando Juan María Vianney hablaba, todos decían “qué bueno es Jesús”
¡Qué complicada es la naturaleza humana, querido Tomás! Tratamos de impresionar a todos con nuestra inteligencia, teologizando todo. Tanto, que a la gente le resulta difícil entender lo que tratamos de decir. Lo que realmente debemos hacer es decir cuán bondadoso es Jesús en el Santísimo Sacramento. Le aconsejo a Jorge que todo lo que tiene que hacer como sacerdote es repetir las dos líneas de San Juan María Vianney y así también será canonizado.
Fraternalmente tuyo en Su Amor Eucarístico. Mons. Pepe