Una tarde de noviembre del año pasado, rezando el Rosario por Juncal y Rodríguez Peña, en Plaza Vicente López, una señora se acercó al verme de sotana y me entregó, sin decirme nada, una copia del libro "CARTAS A UN HERMANO SACERDOTE".
Conocí el libro hacía algunos años, ya que me lo habían regalado antes, habiendo causado gran impresión en mi alma en aquel tiempo. Por eso lo presté y obviamente lo perdí... Así pués, al volver a tener este libro en mis manos me motivé a hacerlo conocer. Porque hacer conocer este libro es hacer conocer y amar a Jesús Eucaristía.
Gracias a Dios por este medio virtual que nos permite a donde ni siquiera nos imaginamos, pero que Él conoce en su infinito Amor providente.
A nadie llega este blog "porque sí", es el Señor quien conduce sus caminos y hace llegar lo que Él quiere a donde Él quiere.
Animado en esa certeza empece a publicar en este blog una por una esas cartas para que al leerlas recibamos la motivación de buscar y conocer a Jesús en la Eucaristía.
Que estas cartas ayuden a ADORAR y HACER ADORAR a Jesús Eucaristía.
Encomiendo esta obra al Corazón Inmaculado de la Santísima Madre de Dios. Allí, en ese corazón, está todo.
Que estas "Cartas" toquen los corazones de todos...
lunes, 24 de enero de 2011
CARTAS A UN HERMANO SACERDOTE
Introducción del libro "CARTAS A UN HERMANO SACERDOTE"

Del destinatario de las "Cartas", Padre Tomás Naval:
A mis hermanos sacerdotes:
Conozco a Monseñor Ramírez desde los once años. Él contribuyó decisivamente a mi vocación sacerdotal. Siempre he apreciado sus esfuerzos en ayudarme a ser un sacerdote santo y alegre. Ésta es la razón por la que conservó las cartas que él me escribió, como de un hermano mayor a su hermano menor.
Si una de estas treinta cartas ayudara a un solo sacerdote a conocer mejor a Jesús en el Santísimo Sacramento, me sentiría recompensado por haberlas publicado. Tal vez mejor sería leer una carta por día, como un mini retiro de treinta días, en lugar de leerlas de corrido como si leyésemos un libro.
En una oportunidad pensé que estas cartas algún día podrían ayudar a otros como me han ayudado a mí. Sin embargo, como era demasiado tímido y vergonzoso, no le di la debida importancia por publicarlas. Después pensé que hoy no es el momento de tenerse uno en cuenta.
Hay ya demasiado silencio. Me encantaría empezar un nuevo movimiento. Tal vez sea demasiado joven como para pretender saber tanto. Pienso que si hubiesen suficientes sacerdotes tan jóvenes como yo que se levantaran, hablaran y fueran escuchados, habría una Iglesia más celosa por la causa de Cristo en el Santísimo Sacramento. Lo que hoy es una actitud negativa podría convertirse en positiva si tan solo estuviéramos dispuestos a ser más valientes y pasar del susurro al testimonio.
Me gustaría cumplir con mi parte al empezar un movimiento a nivel mundial, un movimiento sin nombre ni cuotas, un movimiento de sacerdotes no indecisos sino valientes por la causa de Cristo en el Santísimo Sacramento.
En la primera Eucaristía, Cristo fue traicionado por treinta monedas de plata. Todos los apóstoles se dispersaron y hasta Pedro negó conocerlo.
Ahora es el momento para que todos volvamos y digamos que Lo conocemos. Conocemos y amamos a Jesús en el Santísimo Sacramento!
Nuestra vida está dedicada a su Reinado Eucarístico.
Que venga a nosotros su Reino!
Padre Tomás Naval
PRELATURE OF INFANTA
Infanta, Quezon, Philippines
Dirección postal QCC P.O.Box 1539, Zip Code 1155
Quezon City, Philippines
1 - DICHOSOS LOS QUE NO HAN VISTO Y HAN CREÍDO

Fiesta de Sto. Tomás, Apóstol,
3 de Julio de 1993.
J.M.J.
Querido padre Tomás.
¡Feliz día de fiesta! Algo muy grandioso me sucedió hace un par de años. Pensando en esto decidí escribirte. Sucedió que el padre Martín Lucia y yo fuimos juntos a un retiro espiritual. Yo tenía un resfrío muy fuerte y tosía. El padre Martín me sugirió que tomara un trago de coñac que me ayudaría a dormir. No había llevado despertador y me preocupaba tomar el trago y no poder levantarme a las 3:00 de la mañana para mi hora santa con el Señor en el Santísimo Sacramento.
El padre Martín me aseguró que Dios iba a encontrar la forma de despertarme. Tomé el coñac. ¡Pum!. A las 3 oí un fuerte golpe y otros más en la puerta. Esperé ver al padre Lucia al abrir la puerta pero quedé muy sorprendido al ver un perro en su lugar. El perro había entrado a la casa, subido la escalera y de espalda a la puerta, la golpeó con la cola hasta que me levanté a abrirla. A la mañana siguiente me enteré que el perro nunca entraba a la casa.
Estoy sentado pensando para mis adentros que si Dios puede utilizar a un perro para llevarme a mi hora santa ¿no podría usarme, querido Tomás, para acercarte más al Santísimo Sacramento?
Quiero seguir escribiéndote, tecleando mi máquina tan fuerte como el perro golpeaba, hasta que por la gracia de Dios empieces a hacer una hora santa por día y tengas adoración perpetua en tu parroquia.
Es solo cuestión de fe. ¡Fe en que el Santísimo Sacramento es realmente la persona de Jesús, aquí con nosotros, en este mismo lugar y en este mismo momento!. Tu tocayo no creyó que Jesús había resucitado. “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi mano en su costado no creeré” (Jn 20,25).
Por esta razón se le llama: “Tomás el incrédulo”. ¿Quien es hoy “Tomás el incrédulo”?. La gente cree en la resurrección pero, ¿saben dónde vive el Señor resucitado? Hoy “Tomás el incrédulo” es aquel que no cree que el Santísimo Sacramento ES Jesús, nuestro Salvador Resucitado, con todo el poder de su Resurrección que derrama gracias abundantes sobre todos aquellos que se acercan a su divina presencia!
Muchos dirán que “sí”, que creen en la presencia real. Pero la fe es mucho más que una aprobación intelectual. La fe es inseparable del modo de actuar. Si creemos que Jesús está presente en el Santísimo Sacramento entonces actuamos de acuerdo a nuestra fe. Vamos a Él, nos acercamos a Él, corremos hacia Él. San Pablo dice “La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven” (Hb 11,1).
Si pudieras ver a Jesús en el Santísimo Sacramento, Tomás, ¿no reservarías una hora todos los días para estar con Él? Si pudieras verlo como realmente es, ¿no tendrías adoración perpetua en tu parroquia? Sería imposible detenerlo, porque el mundo entero vendría día y noche a verlo y estar con Él.
Imagínate lo que sucedería si Jesús se hiciera visible en el Santísimo Sacramento. Todo el mundo querría tomar el primer vuelo hacia Filipinas para ir a tu parroquia. Y, ¿no le diría Jesús, a cada uno, lo que le dijo al apóstol Tomás: Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído (Jn 20,29)
En el Evangelio de hoy, Jesús se aparece a Tomás para que pueda creer que Cristo ha resucitado. La maravilla más grande de su Amor es que Él no se te aparezca a ti mi querido amigo.
En lugar de eso, Jesús te espera en el Santísimo Sacramento. Él quiere que vayas a Él por la fe, para que por toda la eternidad, te pueda llamar "DICHOSO".
Su Amor es demasiado grande para decir: "Acerca aquí tu dedo y mira Mis manos; trae tu mano y métela en Mi costado y no seas incrédulo sino creyente" (Jn 20,27).
Cree que el Santísimo Sacramento es el mismo que dijo estas palabras a Tomás, el mismo Jesús que atravesó las puertas cerradas y que se presentó en medio de los apóstoles y les dijo: "La paz esté con vosotros".
Ésta es la paz que Jesús quiere que tengas en tus horas santas. La experiencia de esta paz es mejor que si Jesús te mostrara sus llagas. Sus llagas en el Santísimo Sacramento ya no son horribles. Son ahora la belleza del paraíso, brillan más gloriosamente que el sol; son fuente de gracia.
Jesús quiere darte la plenitud de estas gracias, por venir a Él por la fe. Por eso es mejor que Él no te muestre sus llagas visibles, como al apóstol Tomás, porque quiere derramar sobre ti las gracias invisibles de estas llagas con todo el mérito, toda la gloria, la belleza y el amor salvífico que emanan de ellas.
Con cada hora santa que hagas, le estás diciendo a Jesús: "Señor mío y Dios mío" (Jn 20,28).
Y cada vez Él te dice: "Dichoso eres, Tomás, porque no has visto y has creído".
Fraternalmente tuyo en Su Amor Eucarístico, Mons. Pepe
domingo, 23 de enero de 2011
2 - LA PARTE BUENA
Memoria de Santa María Magdalena,
22 de julio de 1993.
Querido padre Tomás:
Ayer ofrecí la Santa Misa por las Misioneras de la Caridad. Recordé la primera vez que me encontré con la madre Teresa de Calcuta, cuando ella vino a Manila a establecer su comunidad. Me pidieron que celebrara misa para ella y sus hermanas.
Después de la misa tuve el privilegio de hablar en privado con la Madre. Me contó la historia de su comunidad. La hermana Agnus, una monja pequeña y morena de la India, fue su primera discípula. Al principio hubo pocas hermanas junto a ella mientras que eran muchas las personas necesitadas. Desde los ancianos y enfermos que morían en la calle, hasta los bebés y niños abandonados que no tenían quien se ocupara de ellos. La madre Teresa quería llegar a todos.
L
a pregunta era: ¿Cómo hacerlo con tan pocas seguidoras? No había suficiente tiempo durante el día para atender a todos aquellos necesitados. La Madre y las hermanas rezaron para saber qué hacer. La respuesta fue sorprendente. Dios quería algo muy especial además de sus oraciones regulares. Aún cuando parecía que no alcanzaban las horas del día, Dios pedía algo más. Quería que la comunidad reservara una hora extra cada día para que todas juntas hicieran esa hora santa en la presencia de su Hijo expuesto en el Santísimo Sacramento.
La madre Teresa declara que esta hora santa diaria es la causa y la razón por la que su comunidad ha florecido. Ha crecido a más de tres mil miembros gracias al poder y la gracia recibidos en la hora santa diaria. La comunidad se ha multiplicado y ahora sus hermanas están presente en todas partes del mundo. Estuvo dispuesta a dedicar un tiempo para unirse a la "vid" y pudo alcanzar y abrazar al mundo entero.
En el sermón de la Última Cena, Jesús dijo que el que permaneciera unido a Él en el Santísimo Sacramento, ése daría mucho fruto (Jn 15,5). El fruto apostólico de la madre Teresa y sus hermanas continúa asombrando al mundo.
Su historia me inspiró a hacer lo mismo que ella hizo. Leyendo sobre el apostolado de la adoración perpetua y cómo el padre Martín Lucia lo estaba promoviendo con éxito en los Estados Unidos y otros países, también quería que se difundiera en toda Filipinas. Por eso fundé la comunidad llamada los Discípulos Eucarísticos de San Pío X. Día y noche, sin descanso, se acercan al Santísimo Sacramento en amante adoración. Primero rezaron para que el padre Lucia pudiera venir a Filipinas y así empezar el gran apostolado para establecer la adoración perpetua en las parroquias. Luego rezaron para que se extendiera por todo el país. En este momento hay 500 capillas. Ahora los Discípulos Eucarísticos rezan para que podamos cumplir el objetivo de lograr establecer en 1.000 parroquias, capillas de adoración perpetua.
Estos dos ejemplos, la madre Teresa y los Discípulos Eucarísticos, demuestran la verdad que Jesús dijo en el Evangelio de hoy: "Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas y hay necesidad de pocas o mejor de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada" (Lc 10, 41-42).
La parte buena es estar con Jesús en el Santísimo Sacramento. El mejor tiempo invertido en la tierra, querido Tomás, es el tiempo que pasas junto a tu mejor amigo, Jesús en el Santísimo Sacramento. Y es la forma más segura de producir gran fruto apostólico.
Fraternalmente tuyo en Su Amor Eucarístico. mons. Pepe
jueves, 20 de enero de 2011
3 - LA MEJOR DE TODAS LAS HOMILÍAS

Memoria de San Juan María Vianney,
4 de agosto de 1993.
Querido padre Tomás:
¿Te acuerdas de Jorge, ese joven amigo mío que encontramos en la Iglesia de Binondo? Me comentó que le gustaría ingresar al seminario y ordenarse sacerdote pero que el único problema que tenía era que no se creía capaz de memorizar una homilía ni poder predicar mucho. Después de pensarlo, le contesté que no consideraba que eso fuera un problema.
El sacerdote más grande que jamás haya vivido decía la misma homilía todos los días, una y otra vez, eran sólo dos líneas. San Juan María Vianney predicaba lo mismo cada domingo: "Si sólo supieras cuanto Jesús te ama en el Santísimo Sacramento, te morirías de felicidad". Después señalando hacia el Sagrario, agregaba "JESUS ESTA REALMENTE AHI".
La gente venía de todas partes de Francia para oírlo hablar y todos los domingo repetía lo mismo. Al tomar conciencia del amor y la presencia de Jesús en el Santísimo Sacramento, se conmovía tan intensamente, hasta lo más profundo de su alma, que al señalar el Sagrario para mostrarle a la gente que Jesús estaba realmente ahí, lloraba de alegría. Pasaba largas horas día y noche rezando ante el Santísimo Sacramento, como también muchas horas en el confesionario. San Juan María Vianney, el santo cura de Ars, fue proclamado por la Iglesia modelo y patrono de todos los sacerdotes.
Otro Sacerdote famoso que vivió en la misma época, fue el padre Lacordaire. Este sacerdote fue el predicador más elocuente de su tiempo. Cuando predicaba en la Iglesia de Notre Dame de Paris, el rey y la reina iban a oírlo y la Catedral se llenaba.
Un día alguien le preguntó si sentía gran satisfacción por ser un predicador tan popular pero contestó que no, porque cuando él hablaba la gente decía cuán hábil e inteligente era. Pero, cuando Juan María Vianney hablaba, todos decían “qué bueno es Jesús”
¡Qué complicada es la naturaleza humana, querido Tomás! Tratamos de impresionar a todos con nuestra inteligencia, teologizando todo. Tanto, que a la gente le resulta difícil entender lo que tratamos de decir. Lo que realmente debemos hacer es decir cuán bondadoso es Jesús en el Santísimo Sacramento. Le aconsejo a Jorge que todo lo que tiene que hacer como sacerdote es repetir las dos líneas de San Juan María Vianney y así también será canonizado.
Fraternalmente tuyo en Su Amor Eucarístico. Mons. Pepe
martes, 18 de enero de 2011
4 - PODER VERDADERO

Fiesta de la Transfiguración,
6 de agosto de 1993.
Querido Tomás:
Pareciera que la segunda guerra mundial ocurrió hace mucho tiempo y que está ya muy lejos. En 1945 en un día como hoy, fueron lanzadas dos bombas sobre Japón. La guerra terminó. Entonces, un joven llamado Douglas Valentine se encontraba en un campo de concentración japonés. Muchos años después escribió un libro titulado Hotel Tacloban, sobrenombre de ese campo.
Por las críticas al gobierno americano, el libro no se vendió muy bien, excepto en lugares como Nigeria. En este país, en la catedral de Awka, alguien se olvidó una copia del libro en uno de los bancos. Cuando el padre Martín entró para hacer su hora santa lo encontró, lo abrió y leyó una página.
Hablaba de un diácono filipino que había visitado en un barco a Douglas Valentine después de su liberación. El diácono quería que Valentine tuviera un recuerdo feliz y perdurable de Filipinas para borrar los malos recuerdos del campo de concentración. Tomó la guitarra y entonó la canción en español "Solamente una vez". El título de la canción en inglés es "You Belong to my Heart" que traducida literalmente al castellano es "Tu perteneces a mi corazón". La traducción de su magnífica letra se encontraba en la siguiente página.
¿Qué inspiración tuvo el padre Martín en ese momento? Que cada uno de nosotros pertenecemos al Corazón de Jesús. Por el poder de la adoración cada uno volverá a su Corazón y para difundirla por todo el mundo se necesita una comunidad de sacerdotes.
En el aeropuerto de Cebú, el padre Martín les contó esta historia a dos de los primeros misioneros del Santísimo Sacramento que se estaban por ordenar. En ese preciso momento, un joven se acercó con una guitarra y preguntó si podía cantarles una canción y entonó, "Solamente una vez".
En este aniversario del lanzamiento de la bomba ¿No deberíamos reflexionar sobre esto? Si algo hecho por el hombre puede ser utilizado con semejante fuerza destructiva, aún no hemos empezado a comprender el poder constructivo del amor increado de Dios en el Santísimo Sacramento.
Pedro, Santiago y Juan presenciaron la Transfiguración de Jesús en el Monte Tabor. El mundo entero presenciará la gloriosa transfiguración de Jesús en el Santísimo Sacramento y tendrá el efecto exactamente opuesto al de la bomba lanzada en Nagasaki. Habrá una explosión de energía divina que liberará el poder de su amor y renovará la faz de la tierra. !Entonces el mundo verá el Poder Verdadero! Todo se renovará. Todo pertenecerá a su corazón. Todo se hará uno.
Mientras tanto, hay cinco gracias que recibimos cada vez que visitamos a Jesús en el Santísimo Sacramento. Sus llagas gloriosas nos transfiguran y transforman por su amor sanador. Las gracias que Él derrama generosamente sobre nosotros por cada Hora Santa que hacemos son:
Restauración,
Santidad,
Conversión,
Reparación y
Salvación.
Por esta razón, querido Tomás, como Pedro debemos exclamar ante Su Divina Presencia: "Señor, qué bien que estamos aquí".
Fraternalmente tuyo en Su Amor Eucarístico. Mons. Pepe
lunes, 17 de enero de 2011
5 - MENDIGANDO AMOR

Memoria de Santa Clara,
11 de agosto de 1993.
Querido padre Tomás:
Te adjunto una estampa de Santa Clara cuya memoria celebramos hoy. Fíjate que está sosteniendo una custodia con el Santísimo Sacramento. Así se la representa siempre, en estampas, estatuas y vitrales de las iglesias.
Mostrar a Santa Clara siempre con el Santísimo Sacramento, tiene dos significados. El primero es para expresar su gran amor a la Eucaristía; y el segundo, para demostrar su gran fe en el poder del Santísimo Sacramento.
Cuando su convento fue atacado por los vándalos, levantó ante ellos la custodia con el Santísimo Sacramento y se alejaron espantados. El Santísimo Sacramento salvó a su comunidad de la destrucción.
Cuando Santa Clara se encontró por primera vez con San Francisco, él le dijo que no creía que fuera sincera y para probar su amor a Dios debía salir a la calle a mendigar pan. Como ella provenía de una familia muy adinerada, se necesitaba tanta humildad para realizar este acto en el siglo XIII como se necesitaría hoy en el siglo XX..
Piensa en los pobres mendigos que esperan en los semáforos y golpean la ventana de cada auto que pasa. Imagínate pedir a una joven rica que haga esto hoy por amor a Dios.
¿Tenemos en la actualidad alguna Santa Clara? Estoy seguro que sí en la persona de la hermana Briege McKenna.
En 1970, Jesús le habló desde el Santísimo Sacramento. No fue una voz interior, sino una voz que se oyó claramente. El Señor quería que ella ayudara a sus sacerdotes. Desde entonces la hermana Briege les ha dado cientos y cientos de retiros. A lo mejor querrás leer su libro "Miracles Do Happen" (Los milagros si ocurren).
La hermana Briege ha conmovido el corazón de miles de sacerdotes, afirmándolos en su ministerio. No hay un solo obispo en el mundo que no sepa de la gran labor que ella ha hecho por la Iglesia.
Cuando la hermana Briege llegó a Manila, comentó que las dos cosas que el diablo odiaba má, eran el sacerdocio y la Sagrada Eucaristía. Todos los días, así como Santa Clara, la hermana Briege pasa muchas horas rezando frente al Santísimo Sacramento.
De todos los retiros que la hermana Briege ha dirigido en distintos lugares del mundo, hay uno que ella nunca lo llegó a dar y que es mi cuento favorito. Se había programado un retiro para los obispos de Nigeria. Pero estalló una guerra civil y la hermana Briege no pudo viajar hacia allá.
Como el padre Martín estaba en la diócesis predicando sobre la adoración, el obispo Ganaka le pidió que reemplazara a la hermana y dirigiera el retiro. Entre los obispos asistentes estaba el obispo Albert Obinafuna de Awka, quien invitó al padre Martín a su diócesis. Allí el padre conoció a un joven camarero llamado Fabián Eke.
Fabián representa la primera vocación de África para los misioneros del Santísimo Sacramento. Acaba de terminar sus estudios de teología y se ordenará el próximo año. Luego Fabián hará lo que Santa Clara y los compañeros de San Francisco hicieron. Mendigará por amor a Dios. Pero no pedirá pan para comer sino el amor de las personas por "el Pan Vivo que bajó del cielo". Volverá y difundirá la adoración perpetua por toda África.
Tú deberías hacer lo mismo, querido Tomás. Rogarle a la gente que ame a Jesús en el Santísimo Sacramento.
Debes tener adoración en tu parroquia. El amor se humilla. Cuanto uno más ama, más dispuesto está a humillarse y a mendigar el amor por otro.
Si Santa Clara se hubiera avergonzado de mendigar nunca habría existido la Comunidad de Hermanas Clarisas. No hubiera habido una hermana Briege que al ir por el mundo entero mendigando amor, conmueve los corazones de los sacerdotes y los acerca al Santísimo Sacramento.
Como verás, querido Tomás, la hermana Briege es una monja clarisa que vive en la Florida, en el convento de Santa Clara.
Fraternalmente tuyo en su Amor Eucarístico, Mons. Pepe
domingo, 16 de enero de 2011
6 - IMITACION

San Maximiliano Kolbe,
14 de agosto de 1993.
Querido padre Tomàs:
¡Cuanta generosidad la de Maximiliano Kolbe! Dio su vida por un compañero prisionero en el campo de concentración de Auschwitz. Se ofreció a morir para que un padre de familia no fuera llevado a la cámara de muerte.
Destacado por su heroico sacrificio y gran trabajo misionero, fundador del movimiento Milicia de la Inmaculada que cuenta con millones de consagrados a María diseminados por todo el mundo, Maximiliano Kolbe fue uno de los primeros santos canonizados por Juan Pablo II.
No hubo milagros que “probaran” realmente que Maximiliano fuera un santo. Toda su vida fue un milagro de generosidad. Generosidad que es un ejemplo para todos nosotros en esta época de egocentrismo conocida como la “generación del yo”.
¿Quién inspiró a Maximiliano Kolbe? El Santísimo Sacramento, querido Tomás. En la comunidad habló a sus hermanos sobre Jesús en el Santísimo Sacramento como “el hermano mayor, el novio de las almas, presente en la Eucaristía, que nos hace sus hermanos, que estimula nuestros corazones con un amor recíproco”.Fomentó la adoración del Santísimo Sacramento como “la actividad más importante”. Soñaba con tener al Señor Jesús expuesto en la custodia día y noche, en la capilla de Niepokalanow. En 1938 dijo: “Mi objetivo es establecer la adoración. Cuando nos acercamos a la capilla, adquirimos muchas gracias para nosotros y para los demás, especialmente si dedicamos un día entero a la adoración del Santísimo Sacramento. Con esta adoración se hace un inmenso bien. Y agregó: “Allí fluye un caudal ininterrumpido de oraciones. La oración es el poder más grande del universo capaz de transformar a cada uno, capaz de cambiar la faz de la tierra”.
En 1920, el padre Maximiliano decidió visitar el Santísimo Sacramento treinta veces al día. El Padre Pal, un colega, atestigua que era fácil saber qué estaba haciendo y encontrarlo, porque siempre estaba en la capilla.
Esto fue lo que inspiró al padre Kolbe a dar su vida por la de su compañero de prisión. Innumerables veces había meditado sobre esta verdad en la presencia de nuestro Salvador. Jesús eligió la muerte en la Cruz para que pudiéramos tener la plenitud de su Vida en el Santísimo Sacramento. Eligió sufrir el odio para que podamos ser llenados con su Amor. Eligió ser herido hasta quedar desfigurado para que podamos ser sanados enteramente. Eligió soportar las tinieblas para que podamos tener la luz y la alegría de su Presencia real. Eligió padecer el abandono del cielo para que podamos tenerlo siempre a ÉL, Emanuel, con nosotros en la tierra.
El padre Kolbe le dijo a sus hermanos: “todos los hermanos menores deben tratar de imitar al hermano mayor, Jesús, en el Santísimo Sacramento”.
Y esto es lo que el padre Kolbe hizo cuando intercambió su propia vida por la de su compañero de prisión. El efecto más grande de su devoción al Santísimo Sacramento fue la IMITACION. Puede que no seamos llamados a tan dramático acto de generosidad, pero cada día somos llamados a muchos actos de desprendimiento, por lo que todos deberíamos ser motivados, influenciados e impulsados por el acto más grande de generosidad: el generoso amor de Jesús en el Santísimo Sacramento.
Fraternalmente tuyo en su Amor Eucarístico, Mons. Pepe
sábado, 15 de enero de 2011
7 - RESTAURACION

San Pío X,
21 de agosto de 1993
Querido padre Tomás:
Una tarde que visité la capilla en Las Piñas había allí una mujer de nombre Hilda Walstrun, rezando de rodillas, sollozando silenciosamente. Cuando le pregunté qué le pasaba, me respondió que sus lágrimas eran de gozo. Había asistido a la Misa y durante la elevación vio que la Sagrada Hostia se transformaba en un apasionado Corazón con la luz del Amor destellando rayos luminosos. Uno de esos rayos llegó a su corazón. Me comentó que en ese solo instante, ella había experimentado tanto amor como jamás alguien podría sentir, aunque viviese mil años.
Lo mismo le sucedió a la hermana Inés de Akita en Japón. Fue a rezar a la capilla de su convento y vio que una luz deslumbrante salía del Santísimo Sacramento. Cayó al suelo llena de amor divino. Por horas nadie pudo moverla. Veinte años después, el solo recuerdo de esta experiencia, puso a la hermana Inés en éxtasis.
Tuve una larga conversación con el obispo Ito de Akita, presente entonces en la capilla, que podía atestiguar sobre la luz gloriosa que el Santísimo Sacramento irradiaba. Sucedió en 1973, en la fiesta del Sagrado Corazón y duró tres días. Esta aparición ya fue aprobada por la Iglesia.
En Fátima 70.000 personas vieron el milagro de la danza del sol. El sol en el cielo es un signo del Hijo de Dios en el Santísimo Sacramento. Uno es la fuente natural y el otro es la fuente sobrenatural de todo poder y vida. Por esto, todas las custodias son hechas en forma de un sol refulgente.
El milagro de Fátima presagia el gran milagro Eucarístico que sucederá. Lo sucedido en Akita nos muestra el significado de aquel milagro. En todo lugar en que se adore a Jesús en el Santísimo Sacramento, la luz de Su Amor, iluminará como el amanecer para que todos la puedan ver.
Tan pronto como haya suficientes capillas de adoración perpetua que satisfagan la Justicia Divina de Dios, Él mostrará al mundo entero su divina Misericordia revelando lo oculto y haciendo visible lo escondido: la luz de Su Amor en el Santísimo Sacramento.
Lo que un día vio la hermana Inés, lo verá el mundo entero. Será la luz gloriosa de Su Amor. Tendrá el poder de penetrar en cada corazón, no importa lo frío y cruel que fuese, los atraerá hacia el Corazón de Dios. Luego que por este milagro Eucarístico la humanidad vuelva a Dios, la naturaleza volverá al hombre. Entonces tendremos un segundo, nuevo y más glorioso paraíso terrenal.
Este es lema del gran Papa y Santo, cuya fiesta celebramos hoy: “RESTAURAR TODAS LAS COSAS EN CRISTO”.
Querido amigo, haz que este lema te incite a establecer la adoración perpetua en tu parroquia.
La primera gracia que se obtiene es la restauración. Cada hora santa, acerca el día en que Jesús restaurará todas las cosas en Él mismo. Solo cuando lo glorifiquemos en el Santísimo Sacramento con nuestro amor, manifestará la gloria de Su Amor, a toda la humanidad.
Política, social, económica, cultural y moralmente andamos mal. Estamos mas allá de toda solución humana. Necesitamos la intervención divina que será el gran Milagro Eucarístico.
Por eso San Pío X llamó a la adoración perpetua “ la obra más sublime de todas las obras”. Por esto se le llama el Papa Eucarístico.
Fraternalmente tuyo en su Amor Eucarístico, Mons. Pepe
8 - SU PRECIOSÍSIMA SANGRE

Exaltación de la Santa Cruz,
14 de septiembre de 1993.
Querido padre Tomás:
Cuando Cecilia Chin me invitó a Kansas a dar una charla, en el vuelo desde San Antonio, Texas, me senté al lado de un hombre que me reconoció como sacerdote por mi cuello romano. Me mostró algo que pensó me interesaría: una moneda de bronce del siglo III.
Me preguntó cuánto pensaba que podía valer pero no tenía la menor idea. Me sorprendió saber que valía $300 dólares por tener sellada la cara de Constantino.
Relacioné la moneda al hecho de que el Papa Juan XXIII usó el nombre de Constantino para explicar el propósito del Concilio Vaticano II: fue un abrir las ventanas para dejar que el aire fresco entre en la Iglesia y saque todo el polvo acumulado desde el tiempo de Constantino.
Esto pensaba mientras sostenía la moneda y comencé a meditar la charla que tenía que dar en Kansas sobre el Santísimo Sacramento. La Eucaristía brota de la Pasión de Cristo. Cuando nos acercamos al Santísimo Sacramento NOS ACERCAMOS A LA CRUZ. Durante nuestra hora santa presentamos al Corazón Eucarístico de Jesús aquellas almas más necesitadas de su Misericordia que son “selladas” y señaladas con
con su Preciosísima Sangre. Se salvan los sellados con la Preciosísima Sangre de Jesús, incluídos los que han de morir ese día.
Una noche cuando acababa de terminar mi hora santa en la Iglesia de San Miguel a las 4:00 de la mañana, llegó en taxi una mujer con su hijo. Quería que hablase con él. Me contó que una voz la había despertado diciéndole que fuera a esa Iglesia. Se levantó en el momento justo que su hijo estaba a punto de suicidarse. Desde la visita a San Miguel él comenzó a mejorar y ahora está bien.
Otra noche, Nonette Silla estaba en la capilla rezando de 2:00 a 3:00 de la mañana. Hacía tres semanas que venía encomendando al Corazón de Jesús a un hombre que conocía y que estaba destruyendo la vida moral de muchas de sus amigas. Incluía a este hombre en su oración porque sabía que Jesús también lo amaba. Terminaba su oración pidiéndole a Jesús que acercara a este hombre a la capilla para así estar segura de su conversión.
Mientras rezaba, oyó que alguien sollozaba. Se dio vuelta y vio que era ese mismo hombre. Él le explicó que en esas últimas tres semanas estaba muy confundido: lo que hasta entonces pensaba que estaba bien, ahora le parecía que estaba mal. No podía dormir. Había estado manejando toda la noche por la ciudad y cuando pasó por la Iglesia, vio la luz de la capilla encendida, tan atrayente e invitadora que decidió entrar. No encontró la condena por sus pecados sino la tierna misericordia del Santísimo Sacramento. Por eso sollozaba.
Cuando llegué a las 3:00 me contó su historia. Oí su confesión, le dí la absolución y desde entonces recibe la Comunión diariamente. La hora santa de Nonette fue más valiosa que la cara de Constantino. La Preciosísima Sangre de Jesús selló su alma y no pudo escapar de la gracia y la misericordia de Dios.
No vi la película "La Lista de Schindler", pero un amigo me contó una escena muy conmovedora. Schindler saca de su solapa un prendedor de oro y se lamenta no haberlo vendido, pues si lo hubiese hecho habría podido comprar una vida más, salvar una vida más. Y llora y se lamenta de no haber podido hacer más.
Querido Tomás, si supiéramos el valor de una hora santa, nunca dejaríamos pasar un solo día sin hacerla.
El Santo Padre en Dominicae Cenae, dice que la adoración sirve para hacer "reparación" por los males del mundo. El valor de una hora santa no tiene límite porque los méritos de la Cruz son infinitos. Por eso el padre John Hardon SJ indica que es absolutamente imposible exagerar el valor de una sola hora de oración en presencia de Jesús en el Santísimo Sacramento.
Jesús dijo: "Y yo cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mi" (Jn 12,32). Con cada hora santa que hacemos, atraemos a la parroquia y al mundo entero las gracias que Jesús obtuvo para nosotros en el Calvario. El triunfo de la cruz es la misericordia que obtenemos del Santísimo Sacramento que sella a todos y a cada uno de nosotros con la Preciosísima Sangre de Jesús.
Fraternalmente tuyo en Su Amor Eucarístico, Mons. Pepe
miércoles, 1 de diciembre de 2010
9 - SANTIDAD

Memoria de Santa Teresita del Niño Jesús,
lº de octubre de 1993
Querido padre Tomás:
Mientras miro por la ventana, veo como cae una lluvia torrencial. Sería imposible salir en este momento sin empaparse.
La lluvia me recuerda las enseñanzas de la Iglesia sobre la devoción al Santísimo Sacramento que garantiza el éxito y es el camino más seguro para la santidad. El Papa Pablo VI dice en Mysterium Fidei que la forma más eficaz para crecer en santidad es el tiempo que se pasa con Jesús en el Santísimo Sacramento.
Jesús mismo dijo que Su Corazón en el Santísimo Sacramento es una fuente por donde corre agua viva y que llama a todos para que se acerquen a Él (Jn. 7, 38).
Cada vez que nos acercamos a Jesús, Él nos santifica. Cada momento en su presencia aumenta nuestra unión con Él.
Santa Teresita, la pequeña flor, fue una verdadera prueba de esto. Se sentía muy descorazonada porque se dormía durante su hora santa en presencia de Jesús en el Santísimo Sacramento. Desde que ingresó al convento carmelita para dedicarse a la oración y a la vida contemplativa, estuvo tentada de salir, porque pensaba que era un fracaso total.
Cuando se le apareció Jesús y le preguntó si se acordaba de lo que su padre le decía cuando era pequeña y se dormía en su falda, ella le contó que le decía que él gozaba tanto cuando ella dormía sobre su falda como cuando estaba despierta hablándole.
Entonces Jesús le contestó: "!Lo mismo pasa conmigo!" Santa Teresita murió a los veinticuatro años y se la considera la más grande de las santas del siglo XX. Aún cuando se dormía en la capilla, ella iba creciendo en santidad! La santidad es la segunda gracia que recibimos.
Y así como ahora no se podría salir bajo la lluvia torrencial sin empaparse, tampoco se puede estar en la presencia del Santísimo Sacramento sin empaparse espiritualmente y crecer en la misma vida y santidad del Señor. Por esto la Escritura dice: "vendrá a nosotros... como la lluvia tardía que riega la tierra". (Os 6, 3)
Fraternalmente tuyo en Su Amor Eucarístico, Mons. Pepe
martes, 30 de noviembre de 2010
10 - TRANSFORMACIÓN

Memoria de San Francisco de Asís,
4 de octubre de 1993
Querido padre Tomás:
Conchitina Bernardo es una de las personas más respetables y conocidas de Filipinas. Hace poco se hizo terciaria de la orden de San Francisco. Cuando Conchitina estudiaba medicina en la Universidad de Madrid en 1963, conoció a un estudiante americano, Jonas Romea, que regresaba a Estados Unidos para ordenarse sacerdote.
Casi 25 años después, se encontraron en Manila cuando él difundía la adoración perpetua, durante el Año Eucarístico Nacional de 1987. Durante esos años Conchitina había desarrollado una profunda devoción al Santísimo Sacramento y quería ayudar a promoverla. Tanto había para hacer que necesitaba ayuda. Conchitina invitó a Manila al padre Jonas Romea a vivir conmigo en San Miguel. Financió los gastos del viaje para que este sacerdote se uniera al apostolado y difundiera la adoración perpetua.
Cuando terminó el Año Eucarístico, el padre Jonas regresó a Estados Unidos donde predicó con tanto éxito que estimuló a otro sacerdote a fundar una nueva comunidad de sacerdotes dedicados a la difusión de la adoración perpetua en el mundo entero. La comunidad se llama Misioneros del Santísimo Sacramento y el sacerdote que la fundó, amigo de Conchitina, es el padre Martín Lucia. Es así que nuevamente tenemos la conexión filipina-americana.
Conchitina es una de las miles de personas influenciadas por San Francisco. Pero fue Jesús en el Santísimo Sacramento, el que influyó en San Francisco que con frecuencia pasaba la noche entera rezando ante el Santísimo Sacramento. Su único deseo era la transformación de su vida en unión con Cristo. Una noche de julio de 1216, Cristo se le apareció mientras rezaba ante el Santísimo en la Iglesia de Santa María de los Ángeles.
Después de la visión, San Francisco exclamó: "Los mandaré a todos al paraíso". Estaba más convencido que nunca del poder de la oración para salvar almas.
El 14 de septiembre, un serafín con alas de fuego, tal como se describe en Isaías (6, 2), bajó del cielo sobre Francisco mientras hacía contemplación e imprimió en sus manos la marca de los clavos y la llaga de la lanza, en su costado. Todos en la región vieron el monte de La Verna envuelto en una luz, como si el sol ya hubiera salido. El hermano León vio una bola de fuego descender sobre el rostro de San Francisco cuando éste recibía los estigmas.
Menciono esto, querido Tomás, porque el Santísimo Sacramento es el fuego del Amor Divino. Así como el fuego transforma todo en fuego, así, uno es transformado de gloria en gloria y hecho más a la imagen y semejanza de Cristo por cada momento que pasamos en su divina Presencia.
¿Recuerdas nuestra conversación sobre la metamorfosis del gusano en una mariposa multicolor? La diferencia nos asombra.
La diferencia en nuestra alma de una hora santa a otra, asombra a los santos en el cielo y a los ángeles en la tierra. La transformación que toma lugar en tu alma es mucho más real y dramática que la transformación que tuvo lugar en el cuerpo de Francisco cuando fue estigmatizado. Por cada momento que pasas en Su Presencia, no solamente tus manos y tu costado, sino todo tu ser se transforma más y más a imagen y semejanza de Cristo.
Debido a esta transformación, cada momento que pasas con Jesús en la tierra hará que tu alma sea más gloriosa y más bella en el cielo por toda la eternidad. Por esto, querido Tomás, San Pablo exclamó: "Mas todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, nos vamos transformando en esa misma imagen cada vez mis gloriosos" (2 Co 3,18).
Fraternalmente tuyo en Su Amor Eucarístico, Mons. Pepe
11 - CONEXIONES

Fiesta del Santo Rosario,
7 de octubre de 1993
Querido padre Tomás:
Mientras lees esta carta por favor saca del bolsillo tu rosario y observa como cada cuenta se conecta con la otra. La Santísima Madre también hace este tipo de "conexiones" entre la gente. Ella origina una cadena de circunstancias para la gloria de su Hijo en el Santísimo Sacramento.
Te doy un ejemplo. Hace exactamente cuatro años, el Santo Padre fue a Seúl, Corea, en ocasión del Cuadragésimo Cuarto Congreso Eucarístico Internacional. Estimulado por miles de personas de todo el mundo, el Papa Juan Pablo II eligió visitar una capilla de adoración perpetua, la Iglesia del Buen Pastor, como primera escala después de llegar al aeropuerto.
Dio una charla a los cardenales, obispos, sacerdotes y religiosos sobre la importancia de la adoración en la vida sacerdotal. Explicó así por qué era lo "más apropiado" que su visita a Corea comenzara en una capilla de adoración perpetua.
Esa tarde el Secretario Ejecutivo del congreso nos visitó al padre Farrall, al padre Martín y a mí, en la casa Maryknoll donde nos alojábamos. Quería conocer cómo había empezado todo este maravilloso trabajo de la adoración perpetua que había logrado establecer cientos de capillas tanto en Corea como en Filipinas.
El Secretario Ejecutivo nos invitó a Roma para presentar al Santo Padre un álbum con todas las capillas instauradas en Asia.
El padre Martín no quería ir si yo no lo acompañaba. Como la visita era muy importante decidí ir. Se fijó la fecha y como todos llegaríamos de distintas direcciones, decidimos encontrarnos a una hora determinada en la capilla de adoración de la Basílica de San Pedro.
Al finalizar esta agradable reunión, cuando salíamos de la capilla de San Pedro, conocimos a un estudiante de teología. Se entusiasmó por qué estábamos en Roma y nos dijo que él también quería propagar la adoración perpetua cuando fuera sacerdote.
Este estudiante es ahora el padre Vicente Perricone que difunde la adoración perpetua por todo el Reino Unido. Antes de ir a Manila, le comentó a un amigo laico el propósito de su misión y éste se lo contó a José De Luca. José fue ordenado junto con Vicente y ahora está fomentando con mucho éxito la adoración perpetua por todos los Estados Unidos. El padre José ha sido instrumento de muchas vocaciones para los Misioneros del Santísimo Sacramento.
¿Entiendes ahora, Tomás, cuando me refiero a las "conexiones"? Desde Seúl a Roma, a Manila y al mundo entero, la Santísima Madre está haciendo un "rosario vivo" para glorificar a su Hijo en el Santísimo Sacramento.
Si todavía tienes el rosario en tus manos, hay sólo una cosa más que te quiero decir. Cuando rezas el Rosario ante el Santísimo Sacramento, amas a Jesús con el Corazón de María. Unidos al Corazón de María por el rosario, haces una perfecta hora santa porque amas a Jesús con el amor perfecto de María.
Fraternalmente tuyo en Su Amor Eucarístico, Mons. Pepe
domingo, 28 de noviembre de 2010
12 - REPARACION

Memoria de Sta. Margarita María,
16 de octubre de 1993.
Querido padre Tomás:
Si tienes la oportunidad de ver la obra "Los Miserables", por favor no dejes de hacerlo. Me gustó más que "Miss Saigon”. No te la pierdas. Tú sabes que Lea Salonga es una de las artistas que actúa en la obra y es fantástica. Pero lo más importante es que este clásico de Víctor Hugo tiene un mensaje que pide ser oído hoy.
Valjean es un pobre carpintero sin trabajo. Su crimen fue haber robado un pedazo de pan para alimentar a sus hijos hambrientos. Su sentencia: cinco años de prisión. Al tratar de escapar es capturado para servir a la cruel justicia del gobierno quince años más. En la prisión, los suyos lo olvidaron y abandonaron.
¿No podría ser ésta la historia de Jesús en el Santísimo Sacramento? Jesús se convierte en el Pan Vivo bajado del cielo para alimentar espiritualmente a los hambrientos hijos de Su Padre. Este es Su "crimen". No es retribuido con agradecimiento y adoración. Es castigado poniéndosele en la prisión del Sagrario. En este calabozo es olvidado y abandonado por los suyos. Nos avergonzamos y no lo exponemos. Por estar demasiado ocupados, no lo honramos. Su trono es la custodia en donde quiere liberarse para reinar como Rey del Amor. Pero al contrario, se le encierra y se le trata como al criminal Valjean. Se describe a sí mismo como un Prisionero de Amor.
Mi querido Tomás, no es exagerado lo que digo. Esto es lo que Jesús mismo le reveló a Santa Margarita María cuando se le apareció en el Santísimo Sacramento mientras estaba rezando y le dijo: "He aquí este Corazón que ama tanto y a cambio, es tan poco amado". Le explicó que las espinas alrededor de Su Corazón eran un símbolo del dolor que sufre por la ingratitud e indiferencia de sus sacerdotes y de su pueblo a Su Amor en el Santísimo Sacramento. Luego, Jesús le manifestó que Él sufría más por esta indiferencia e ingratitud de lo que sufrió en la Pasión.
Jesús nos llama a cada uno de nosotros diciéndonos: "Tengo sed, una terrible sed de ser amado por ustedes en el Santísimo Sacramento".
El Santísimo Sacramento es el Sagrado Corazón de Jesús en medio de nosotros. Hoy llora como lloró por Jerusalén. ¡Cuánto desea reunir a cada uno de nosotros en Su Corazón, así como la gallina reúne a sus polluelos debajo de sus alas!
Cambia su llanto en una sonrisa, querido Tomás. Establece la adoración perpetua en tu parroquia y cambiarás las espinas de Su Corazón en muchas flores de consuelo. Cada hora santa reparará toda la indiferencia e ingratitud del mundo.¡Qué gracia tan grande!
Fraternalmente tuyo en Su Amor Eucarístico, Mons. Pepe
13 - SALVACIÓN

Fiesta de San Martín de Porres,
3 de noviembre de 1993
Querido padre Tomás:
Leí en el diario de esta mañana que un hombre de Tailandia debería recibir el premio Nobel por sus servicios humanitarios. Cada fin de semana baja a Bangkok desde su pueblo en la montaña. Va a buscar jóvenes raptadas, secuestradas, llevadas engañadas a uno de los cientos de burdeles de la ciudad.
Estas jóvenes tienen entre doce y catorce años y sirven alrededor de diez clientes por noche. Él viaja desde lejos, no recibe pago y arriesga su vida para salvarlas. Ha logrado devolver más de 400 niñas a sus padres y familias. ¿Te imaginas la alegría de un padre o de una madre cuando ven volver a su pequeña niña sana y salva después de tan terrible odisea? Piensa cuán agradecidos deben estarle esos padres por haber salvado a sus hijas.
Querido Tomás, eso no es nada comparado con el agradecimiento que Dios Padre te tendrá por tener adoración perpetua en tu parroquia. Por esto el Papa Juan Pablo II beatificó a Dina Belanger.
Era una mujer canadiense muy devota a la oración ante el Santísimo Sacramento. Antes de su hora santa Jesús le mostraba multitudes de almas al borde del precipicio del infierno. Luego podía ver estas mismas almas en las manos de Dios después de su hora santa.
Jesús le dio a la venerable Dina un mensaje para transmitir a la Iglesia. El valor de una hora santa es tan grande, que lleva a multitudes de almas de la orilla y borde del infierno, a las mismas puertas del cielo.
Piensa Tomás que San Martín de Porres era insultado y maltratado porque era negro e ilegítimo. Se identificó con Jesús, ignorado y maltratado en el Santísimo Sacramento. Mientras se consolaban mutuamente, Martín se hizo más caritativo, amable y servicial. Pasaba hasta ocho horas diarias en oración ante el Santísimo Sacramento.
Esto agradó tanto a Jesús que hizo a Martín un autor de milagros. Llevaba un canasto de pan fresco del monasterio para repartir por las calles a los pobres. Con un solo canasto daba pan a un barrio entero.
Martín alimentaba a cientos de hambrientos con un solo canasto de pan. Tú, querido Tomás, salvas cientos de personas del infierno con tan sólo rezar una hora anta ante el Pan Vivo bajado del Cielo.
Esta es la razón por la que Carlos de Foucauld pasó toda su vida ante el Santísimo Sacramento, en un desierto de Arabia. Su única oración era: "Dios mío, conduce a todos los hombres a la salvación".
Establece la adoración perpetua en tu parroquia, querido Padre y Dios te estará infinitamente más agradecido a ti, que los padres de Tailandia lo están con el hombre que salva a sus hijas en los burdeles. Dios pasará toda la eternidad agradeciéndote por las innumerables almas que salvaste.
¡Cuál podría ser una mayor razón para tener adoración perpetua que esta quinta gracia de salvación!
Fraternalmente tuyo en Su Amor Eucarístico, Mons. Pepe
viernes, 26 de noviembre de 2010
14 - HERENCIA

Solemnidad de Cristo Rey,
22 de noviembre de 1993
Querido padre Tomás:
En un vuelo vi una película que me hizo acordar de la solemnidad de hoy. ¿Has visto "Un príncipe en Nueva York" ("Coming to America")? Eddie Murphy hace el papel de un príncipe africano a punto de convertirse en rey. Todas las mujeres quieren casarse con él por su riqueza. Pero él desea encontrar a alguien que lo quiera por sí mismo.
Entonces viene a América donde la gente no lo conoce. Se viste sencillamente, sin la majestuosa vestimenta de un príncipe para que nadie sepa lo rico que es. Consigue trabajo en McDonalds y vive en el lugar más pobre de Harlem en Nueva York.
Para encontrar el amor verdadero se convierte en lo que se llama "un pobre sucio, Con esa apariencia pobre y humilde, conoce en una iglesia a una joven muy atractiva. Se atraen, salen y se enamoran.
Ella acepta su propuesta matrimonial y se asombra al descubrir que él es un príncipe disfrazado. El casamiento la convierte en princesa y en la mujer más rica del mundo.
¡Qué historia estupenda! Pero ¿sabes una cosa, Tomás? Esta es la real historia de amor de Jesús en el Santísimo Sacramento. El es el Rey buscando quien lo quiera por sí mismo.
En el Santísimo Sacramento se viste sencillamente, oculta su gloria. Viene humildemente hacia nosotros como "el Pan Vivo bajado del cielo". Es tan profundo su anhelo de ser amado por sí mismo, que se muestra más pobre que cualquier ser humano de la tierra.
Es el Rey con un corazón romántico merecedor de nuestro amor por todo lo que ha hecho por nuestra salvación. Esto es la adoración perpetua, proclamar a Jesús Rey dándole el honor y la gloria que le corresponde.
Por la adoración perpetua una parroquia da al Rey todo el amor que verdaderamente se merece. Por eso la liturgia de Cristo Rey empieza con esta oración:
"Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor" (Ap 5, 12).
La adoración perpetua es el romance divino entre Jesús y su pueblo. Es decirle "sí" a su propuesta matrimonial. Todo lo que Él quiere es nuestro amor. "Porque yo quiero amor, no sacrificios" (Os. 6,6). Entonces ¡Él nos sorprenderá con la herencia de su Reino!
Fraternalmente tuyo en Su Amor Eucarístico, Mons. Pepe
jueves, 25 de noviembre de 2010
15 - ROSAS EN LA NIEVE
Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe,12 de diciembre de 1993
Querido padre Tomás:
Pocas ventajas hay cuando se es presidente de algo, casi sólo gran cantidad de arduo trabajo. A veces, sin embargo, hay beneficios. Como presidente de la Fundación Guadalupe, me dieron un pasaje gratis a México.
Te estoy escribiendo desde el Santuario. Es magnífico. Durante mi hora santa estuve pensando si es más valiosa la visita que Nuestra Señora le hizo a Juan Diego o una hora santa ante Jesús en el Santísimo Sacramento.
Las rosas florecieron en la nieve. La imagen de Nuestra Santa Madre se imprimió en un pobre poncho que se ha conservado por siglos. Los científicos no pueden descifrar cómo fue que se imprimió esa imagen en la tilma. Ella es la mujer vestida del sol que es el símbolo de su Hijo Eucarístico. Dos corazones que laten al unísono.
Veamos su pedido al obispo. "Construir una capilla". ¿Quién está en la capilla? ¡Su Hijo Eucarístico! María lleva a todos sus hijos a la Eucaristía.
La belleza de Guadalupe está siempre durante nuestra hora santa de oración. No importa cuán fríos estén nuestros corazones, las rosas de santidad florecen. La fragancia de la santidad perdurará para toda la eternidad. Cada momento que pasamos en su presencia, brotamos, crecemos y florecemos como las rosas en la nieve.
Y con cada hora santa, una nueva y especial imagen se imprime indeleblemente en nuestra alma, mucho más linda que aquella del Santuario a la que gente de todo el mundo acude y admira su belleza con tanto asombro.
Después de cada hora santa en presencia de Jesús en el Santísimo Sacramento, querido Tomás, todos los ángeles del cielo miran extasiados la imagen impresa en tu alma.
Así como Juan Diego tuvo que esperar hasta estar ante el obispo para darse cuenta de la linda e invalorable imagen que traía, así también nosotros tendremos que esperar. Al igual que Juan Diego que se sorprendió al abrir su tilma para mostrarle al obispo las rosas, nosotros quedaremos pasmados eternamente al ver el efecto de una sola hora santa de oración.
Por eso Pablo VI señala en Misterium Fidei que una sola hora santa ante Jesús Sacramentado, nos da "una dignidad, incomparable".
La gente busca la dignidad en la posición social, la seguridad económica, la popularidad o en la cantidad de títulos académicos.
Hay una canción que dice: "todos buscan el amor en los lugares equivocados" ("looking for love in all the wrong places").
La dignidad se encuentra en la presencia del Señor que nos eleva más y más hacia Él. La altura y el prestigio de nuestra verdadera dignidad se halla en el grado de unión que tenemos con Cristo en el Santísimo Sacramento.
Por eso tengo en mi oficina una imagen de tamaño natural de Nuestra Señora de Guadalupe, para recordar dónde reside mi verdadera dignidad.
Barth Bracy es un americano que hace poco vino a mi despacho con su amigo Miguel. Hace un par de años, un laico muy santo llamado Dan Lynch llevó a la casa de Barth, a pedido de su madre Lynda, una imagen peregrina de Nuestra Señora de Guadalupe. A Barth le imresionó mucho y le ayudó a cambiar su vida. Entró en el seminario para ordenarse sacerdote de los Misioneros del Santísimo Sacramento.
Fraternalmente tuyo en su Amor Eucarístico, Mons. Pepe
jueves, 18 de noviembre de 2010
16 - INTIMIDAD

Navidad,
25 de diciembre de 1993
Querido padre Tomás:
¡Feliz Navidad! Noche de Paz, noche de amor, todo duerme en derredor… brilla anunciando al niñito Jesús. Este inspirado himno se escribió en una iglesia rural de Alemania, hace cien años cuando se le rompió el órgano.
“El párroco de esta pequeña iglesia dijo que sin órgano la Navidad iba a ser una "noche de silencio, una Noche de Paz". Entonces, para la misa de medianoche, el organista compondría una melodía, el sacerdote escribiría la letra y el coro cantaría las suaves alabanzas de un nuevo himno.
Con esta intención se compuso el himno: algo sencillo, cantado una sola vez y olvidado. Después de Nochebuena, una tormenta de nieve impidió que llegara el hombre que arreglaría el órgano hasta la primavera, cuando la nieve se hubo derretido. Al terminar de arreglarlo, encontró sobre el órgano esta partitura olvidada aquella noche de Navidad. La tomó y se la llevó consigo a Munich. El resto es historia. "Noche de Paz" ha sido escuchada desde entonces. Sus suaves acordes de amor y de paz, han llegado a millones y millones, transformando la vida de innumerables personas.
Lo mismo sucede con una sola hora santa. La dejamos en la capilla, como esa partitura de "Noche de Paz" y Dios transforma nuestra hora de oración en un caudal de gracias infinitas para su pueblo. La gracia de Dios obtenida en una sola hora santa transforma más corazones que toda la gente que lo ha hecho con 'Noche de Paz'. Por una sola hora santa, las gracias de Dios se oirán en el mundo hasta el fin de los tiempos y por toda la eternidad, por el aprecio divino que Dios tiene por aquellos que aman a su Hijo en el Santísimo Sacramento.
Dios Padre estará eternamente agradeciéndote y amándote en el cielo, porque tú has honrado a su Hijo en la tierra, en el Santísimo Sacramento que es la continuación de la Encarnación de Jesús.
Cuando visitamos al Santísimo Sacramento, encontramos la misma humildad y ternura que los pastores encontraron cuando visitaron al "niño acostado en el pesebre" (Lc 2,16). El hambre en el corazón de Dios por el hombre, se expresa con la humildad de estas dos palabras, Niño Jesús.
¡Cuán grande es el deseo de Dios por tener profunda intimidad con el hombre! Jesús vino como un bebé porque nunca nadie les ha tenido miedo de acercarse a ellos. Se ama a un bebé porque es indefenso. Un bebé pidiendo amor con sus bracitos abiertos, es irresistible.
La Hostia Sagrada personifica la ternura divina de la Encarnación. Tan manso y humilde, tan adorable y tan pequeñito y vulnerable, el Santísimo Sacramento es Jesús diciendo "Venid a mí... que soy manso y humilde de corazón..." (Mt 11,28-29).
Sólo los humildes oyen su voz. Sólo aquellos con corazón de niño, buscan su Corazón en el Santísimo Sacramento. Por eso Jesús dice: "Dejad que los niños vengan a mi, no se lo impidáis, porque de los que son como ellos es el Reino de Dios" (Mc 10,14).
En aquel tiempo, los apóstoles desanimaban a los niños a acercarse a Jesús, así como ahora algunos sacerdotes desaniman a la gente a acercarse al Santísimo Sacramento, a la Exposición o a la adoración perpetua.
Esto me recuerda una película llamada 'El Niño de Oro" ("Golden Child"). El destino del niño era la salvación del mundo, ya que todo lo que él tocaba se curaba y quedaba sano. El diablo lo encierra en una jaula y lo aleja de la gente. La misión consistía en liberar al niño.
San José tuvo que proteger al Niño Jesús con la huída a Egipto. Un Herodes furioso había ordenado una masacre (Mt 2,16). El Papa compara esto con el aborto de la vida humana. Pero también existe el aborto de la vida divina. Aquellos que destruyen la adoración, aíslan a los fieles del torrente de la vida divina.
En el Congreso Eucarístico de Sevilla, España, meditando sobre los escritos del obispo Manuel González, el Santo Padre hizo una exhortación a la adoración perpetua en todas las parroquias del mundo entero.
El obispo González inspiró al obispo Félix Zafra y éste a los Misioneros del Santísimo Sacramento.
El obispo González compara la visita al Santísimo Sacramento, con el acercamiento a la cálida luz del sol, con el beber de agua fresca en una fuente que da vida y con el ensimismamiento por la dulce fragancia de una flor. Pero el sol, la fuente y la flor no tienen corazón y si no se entristecen no nos acercamos a ellos.
El Corazón de Jesús sí se entristece si lo dejamos solo porque Su Corazón es el más sensible y tierno de todos los corazones. "Con cuerdas humanas los atraía, con lazos de amor; y era para ellos como los que alzan a un niño contra su mejilla, me inclinaba hacia Él y le daba de comer" (Os 11,4).
Como la estrella sobre Belén, el Papa señaló al Santísimo Sacramento como el remedio "que cura" todos nuestros males tanto en la Iglesia como en el mundo. La solución a toda confusión y promiscuidad en el mundo es la intimidad con Jesús en el Santísimo Sacramento. Eludir su llamado a esta intimidad causa toda la promiscuidad.
Esta noche en la misa de medianoche, Joseph Skelton, Keith Poupard, George Wilson y Lou Verroi cantaron "Más cerca, oh Dios de Ti" ("Just a closer walk with Thee"). Y es así de simple. La prolongación de la Encarnación de Cristo en el Santísimo Sacramento es Jesús mismo que viene íntimamente a nuestro lado para que podamos acercarnos más íntimamente a Él.
"Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en el'. Y abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos" (Mc 10,15-16).
Esto es adoración perpetua Tomás. El Santísimo Sacramento es Emmanuel, “Dios con nosotros”, que se “rebajó” con infinita humildad y amor para continuar abrazando, bendiciendo y curando a todos sus hijos hoy, así como lo hizo en el tiempo del Evangelio.
La Iglesia nunca pretendió ser tan excesivamente institucional, burocrática o legalista, sino más bien cálida, personal e íntima. La gente es atraída por lo amigable y adorable. La adoración perpetua es una puerta siempre abierta. Es un signo de los brazos abiertos de Cristo en el Santísimo Sacramento, siempre invitando, dando la bienvenida y abrazando a cada uno de los que se acercan a Él. Una puerta siempre abierta hacia los brazos extendidos de Cristo que espera y transmite a todos un sentido de pertenencia personal. Una puerta siempre abierta irradiando la luz del Amor Divino en la custodia, define el verdadero significado de la Encarnación.
En el Santísimo Sacramento el Verbo se hace carne y habita entre nosotros. Así como vemos al niño acostado en el pesebre, así también podemos ver en la Sagrada Hostia la misma "gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad" (Jn 1,14)
Por eso la Madre Teresa decía que cuando miramos a la Sagrada Hostia vemos cuánto Jesús nos quiere AHORA. Es su Amor eterno por ti. Este Amor nos dice "confiadle todas vuestras preocupaciones, pues Él cuida de vosotros" (1 P 5,7).
Con plena confianza deposita todos tus temores y ansiedades en su Corazón y a cambio recibirás su paz. El sonido de su amor permanente es lo único que Él quiere que oigas en tu mente y en tu corazón. Cada hora santa debería ser como esta canción "esta noche hay por todas partes un cierto silencio. Por eso escucha con mucha atención, acércate y verás lo que te quiero decir. No es un sueño. Lo único que oirás es un susurro al oído, TE AMO por siempre jamás" ("There is a kind of hush, all over...").
Por el Amor permanente de Jesús en el Santísimo Sacramento podemos decir: "Noche de paz, noche de amor, todo es calma, todo brilla en derredor, duerme la paz celestial".
Por este amor permanente debemos estar tan entusiasmados de tener una capilla de adoración perpetua, así como lo estuvo el ángel al proclamar la buena noticia del nacimiento de Jesús en Belén, la primera capilla de adoración perpetua.
Querido Tomás, sé ese ángel, ese mensajero. Dile a la gente con esa misma alegría que tu parroquia tendrá adoración perpetua en donde el mismo Jesús nacido en Belén los estará esperando con los brazos abiertos. "No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo" (Lc 2,10).
Fraternalmente tuyo en su Amor Eucarístico, Mons. Pepe
miércoles, 17 de noviembre de 2010
17 - SEGURIDAD

Fiesta de San Juan Apóstol,
27 de diciembre de 1993
Querido padre Tomás:
Un día de invierno en Nueva Inglaterra, dos amigos míos, Bruce y Maureen Smith, me llevaban en su auto al aeropuerto. Mirábamos por la ventana dudando si el avión podría despegar. Era un día oscuro, gris, nublado y tan frío que granizaba.
El avión finalmente despegó y en pocos segundos se elevó sobre las nubes. La escena era sorprendente. Se podían ver filas y filas de nubes blancas, onduladas, matizadas con resplandores de un sol dorado.
Esto, pensé, debería ser cada hora santa. "Yo soy la Luz del Mundo" (Jn 8,12). Jesús es la luz. El Santísimo Sacramento es Jesús. El Santísimo Sacramento es la Luz del mundo. Los pensamientos negativos y depresivos vienen de de su adversario.
Cada momento que se pasa en su presencia, debería influenciar y cambiar nuestra mente hacia lo positivo. El amor es positivo. "Dios es amor" (1 jn 4,8). Jesús es Dios, por lo tanto, el Santísimo Sacramento es Amor. El poder de este amor está por encima de todo. Como el avión, el pensamiento nos lleva de lo oscuro, frío y nublado, a la cálida, despejada luz del amor positivo.
Muy frecuentemente oímos decir que esta o aquella persona es "insegura". Todos somos inseguros. Pero podemos encontrar nuestra seguridad en la profundidad de su amor Eucarístico.
Esta es la lección de la fiesta de hoy. San Juan se vio a sí mismo como "el que Jesús amaba" y se recostó en su Corazón. En la primera Eucaristía, Juan "se recostó sobre el pecho de Jesús" (Jn 13,23).
Así conseguimos nuestra seguridad, recostándonos sobre el Corazón de Cristo. Cuando nos apoyamos en nosotros mismos, nos encontramos en la oscuridad de nuestra naturaleza humana caída y por consiguiente somos inseguros.
Apoyándonos sobre el Corazón de Cristo es vernos a la luz de su amor Eucarístico. Una sola gota de agua tiene todo el derecho de sentirse insegura. Esa misma gota de agua puesta en el cáliz del vino que se convierte en la preciosísima Sangre de Jesús tiene un valor infinito.
Separados de su amor, no somos nada y nos sentirnos inseguros. Unidos a su Corazón tenemos el valor infinito de la gota de agua que se convierte en vino y que se transubstancia en la preciosísima Sangre de Jesús.
La soberbia nos aleja de Cristo. La humildad nos muestra nuestro valor infinito en Cristo, redimidos por su Sangre y protegidos por su Amor. Entonces estamos muy seguros.
No es que Jesús amaba más a Juan sino que Juan estaba más receptivo al amor personal que Jesús le tenía. Por eso se vio como "aquel a quien Jesús amaba". Él conocía, valoraba y estaba abierto al amor personal de Jesús. En Redemptor Hominis, nuestro Santo Padre nos dice que esto es lo que debemos hacer.
Para que nuestro amor sea completo, Juan Pablo II afirma que nuestro amor personal por Jesús en el Santísimo Sacramento debe ir junto a nuestro amor comunitario por Jesús en la Santa Misa.
Continúa diciendo que "El empeño esencial... es el perseverar y avanzar constantemente en la vida eucarística, en la piedad eucarística; el desarrollo espiritual en el clima de la Eucaristía".
Así como uno no puede estar expuesto al sol sin recibir sus rayos, tampoco podríamos estar en la presencia de Jesús en el Santísimo Sacramento, sin recibir sus rayos divinos y crecer espiritualmente a la luz de su amor. Una hora santa es recostarse sobre el Corazón de Jesús. Es una lección del Maestro que nos dice que cada uno de nosotros es "aquel a quien Jesús ama".
Por eso, todo católico debería decirle con vehemencia a todo evangélico y fundamentalista: "Yo tengo una relación personal con Jesús, mi Salvador".
¿Cómo puede uno desarrollar una relación personal con alguien que no está presente? El Santísimo Sacramento es Jesús en persona. "Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor" (Jn. 12,26).
Una larga fila de buenos servidores como Juan, el apóstol amado, lo siguen donde Él esté, en el Santísimo Sacramento.
El Papa Juan XXIII, en su autobiografía El Diario de un Alma, declara que su objetivo era hacer frecuentes visitas al Santísimo Sacramento, donde encontraba seguridad. Esto lo convirtió en el Papa alegre que el mundo llegó a amar.
El Papa Juan Pablo I encontró su seguridad en la presencia del Santísimo Sacramento, donde prefería estar en lugar de recibir los aplausos y las alabanzas del mundo. Cuando le preguntaban por qué sonreía tanto, él contestaba: "Porque Jesús en el Santísimo Sacramento me ama mucho".
El Papa Juan Pablo II hacía dos horas santas diarias y según un cardenal muy allegado a él, hacía por lo menos veinte visitas al Santísimo Sacramento por día.El obispo John Magee, de Clone, Irlanda, único en la historia que ha sido secretario de tres papas, estableció la adoración perpetua en la mayoría de las parroquias de su diócesis y las vocaciones se triplicaron en los últimos tres años. Su hermano Cahil Magee también difunde la adoración perpetua por toda Irlanda, donde hay más de cien parroquias con adoración perpetua.
San Juan Neumann propuso la devoción de las cuarenta horas a los sacerdotes de Filadelfia. La idea fue rechazada porque se pensó que sería demasiado peligroso debido a los “no-nada" ("no-nothings"), un grupo de hombres que aterrorizaban a cualquier inmigrante de Europa. Pensaban que seria demasiado peligroso en las horas de la noche.
Una semana después de la presentación, se originó un incendio en la casa del obispo. Se quemó toda su oficina y su contenido excepto un par de hojas que quedaron intactas en el suelo.
El obispo las miró maravillado. Eran su diagrama para la devoción de las cuarenta horas. Después Jesús le reveló: "Si yo puedo salvar un par de papeles sin valor de la furia del fuego, cuánto más protegeré a la gente que venga a adorarme en el Santísimo Sacramento". Tan pronto como la devoción de las cuarenta horas empezó a difundirse, los "no-nada" se desbandaron.
El padre John Randell recibió el mismo mensaje del Señor mientras hacia su hora santa frente al Santísimo Sacramento. Abrió la Biblia en Ageo y Zacarías y leyó estas palabras: "Cuando estés celoso de mi gloria en el santuario, entonces haré que las calles sean seguras para mi pueblo". El padre John interpretó el "celo" como adoración perpetua. Estaba en una zona plagada de crímenes en el centro de Providence, Rhode Island. La gente se mudaba de la parroquia porque no era un lugar seguro. El obispo pensaba cerrar la parroquia cuando el padre John recibió este mensaje. Ahora es una floreciente parroquia y el vecindario se ha convertido en un lugar seguro gracia,s a la adoración perpetua.
El testimonio del padre John movió al obispo Profugio de Lucena a hacer lo mismo. Él ha dado testimonio de que la adoración perpetua salvó a su diócesis del comunismo que amenazaba con destruirla.
John Mackenzie, lo primero que hace cada mañana cuando se despierta, es agradecer a Jesús por el amor personal que le tiene en el Santísimo Sacramento y por llamarlo a Manila a estudiar para ser Misionero del Santísimo Sacramento.
Fraternalmente tuyo en su Amor Eucarístico, Mons. Pepe
martes, 16 de noviembre de 2010
18 - EN PRESENCIA DE LA GRANDEZA
Memoria de Santo Tomás de Aquino,28 de enero de 1994
Querido padre Tomás:
¡Cómo me encanta Santo Tomás de Aquino! Era tan grande de cuerpo como de espíritu. En otras palabras ¡era bien gordo! Algunos dicen que soy el Santa Claus de Filipinas. Realmente no sé si por mi sonrisa, mi carcajada o mi peso. De cualquier forma, si yo soy el Santa Claus de Filipinas, Santo Tomás fue el Santa Claus de Italia.
Los historiadores cuentan que un carpintero tuvo que recortar un pedazo de la mesa para que él se pudiera sentar. Era tan grande que no tenía suficiente espacio entre la mesa y el banco para sentarse a comer. Creo que deberíamos nombrarlo patrono de los que vivimos a dieta tratando de adelgazar.
Algunos se preguntan qué diría Santo Tomás si pudiera volver y visitar nuestros seminarios. Fue la persona más inteligente en la historia de la Iglesia. Durante siglos su teología y filosofía escolástica se enseñaron en todos nuestros seminarios. Ahora su nombre ni siquiera se menciona.
Si volviera, creo que no le importaría que lo hayan olvidado. El mismo, hace muchos años, lo dijo bien claro. Antes de morir dijo que había aprendido más sobre Jesús en una hora santa ante el Santísimo Sacramento que en todos los libros que había leído. Descubrió más sobre su Amor estando en su presencia real, que en todo lo que había escrito. Todo lo que había escrito y dicho era tan insignificante como la paja, en comparación con el valor de un solo encuentro personal con Jesús en el Santísimo Sacramento.
La teología es el estudio de Dios. La oración ante el Santísimo Sacramento nos da el conocimiento de Dios mismo. La primera es el estudio académico del amor. La segunda es la cálida experiencia del Amor personificado. Una es un libro acerca de la persona y la otra es esa persona diciéndonos directamente todo sobre sí misma.
En Houston, Texas, está la Universidad de Santo Tomás regenteada por los religiosos de la regla de San Basilio, que enseña filosofía y teología tomística. En Texas también hay un hombre famoso que es una leyenda del golf, Ben Hogan, tal vez el mejor golfista que se conozca. Jugó entre los años 30, 40 y 50. Una noche, cuando Ben Hogan regresaba de un campeonato, tuvo un terrible accidente automovilístico. Chocó de frente contra otro auto y casi muere. Los médicos dijeron que nunca más volvería a caminar. Pero por su gran determinación aprendió a caminar nuevamente y ganó cuatro campeonatos abiertos de los Estados Unidos y otras tres competencias mayores.
Para un amigo norteamericano que creció en Texas y jugaba golf, Ben Hogan era su héroe. Había leído todos los libros sobre su vida, su época y todo su material de instrucción.
Finalmente un día ocurrió lo que anhelaba. Estando en Fort Worth, Texas, en un viaje de negocios, lo invitaron a almorzar al Colonial Country Club. ¡Allí conoció a Ben Hogan en persona, en junio de 1991, casi cuarenta años después que había oído hablar por primera vez de él! Ahora estaba sentado junto al "Maestro" escuchando sus palabras, muy impresionado de poder admirar personalmente su grandeza.
Mi amigo no podía dejar de contarle a quien se encontrara, amigos o extraños le daba igual, que había conocido a Ben Hogan. Les hablaba 45 minutos contando lo que él había hablado con Ben Hogan personalmente.
Y nosotros ¿no deberíamos sentirnos igualmente emocionados de poder estar con el mismo Jesús en el Santísimo Sacramento? Piensa Tomás ¿No era esto de lo que hablaba el doctor Angélico? Mi amigo había leído y oído todo sobre Ben Hogan, pero eso no se podía comparar con un solo momento en su compañía.
¿No deberíamos asombrarnos de estar en presencia de la grandeza de cada instante que pasamos ante el Santísimo Sacramento? Él es el Maestro, el Señor, el Creador del Universo. Santo Tomás en su teología explica por qué la valoración de la Sagrada Eucaristía ha disminuído y por qué tomamos a la ligera la presencia de Jesús en el Santísimo Sacramento. El santo escolástico habla de la relación inseparable entre consumir y adorar: entre la comunión de la Sagrada Eucaristía y la adoración del Santísimo Sacramento. Añade que si no adoramos lo que recibimos, perdemos de vista el valor y la apreciación de lo que consumimos.
En otras palabras, la Eucaristía no es una cosa sino una persona. Si no nos hacemos tiempo para mantener una relación personal con Jesús en el Santísimo Sacramento, perdemos de vista la amorosa persona de Jesús en el Santísimo Sacramento y la Sagrada Eucaristía perderá su valor ante nuestros ojos.
Santo Tomás pasaba hora tras hora en profunda adoración del Santísimo Sacramento. Por su amor al Santísimo Sacramento se le llama el Doctor Angélico. Su amor por Jesús en la Eucaristía fue lo que le inspiró a componer los himnos para la Bendición como Tantum Ergo Sacramentum, “Tan grande sacramento veneremos…”
El tema de estos himnos es la capacidad de nuestra fe de ir más allá de los sentidos y comprender la realidad de la presencia de Dios en el Santísimo Sacramento.
En Santo Tomás estudié filosofía y teología. Por eso lo considero uno de mis santos patronos.
Recemos, querido Tomás, para que cada sacerdote sienta tanto amor por la Sagrada Eucaristía como Santo Tomás de Aquino. Que todo sacerdote pueda emocionarse tanto ante el Santísimo Sacramento, Jesús en persona con nosotros, como mi amigo de Texas estuvo cuando conoció a Ben Hogan. Podríamos convertir el mundo entero al catolicismo si estalláramos de entusiasmo, diciéndoles a todos que ¡Jesús está realmente aquí en persona!
Fraternalmente tuyo en su Amor Eucarístico, Mons. Pepe